Crash English: Aprendiendo inglés real en 3 meses

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Aprender un idioma es más que solo memorizar palabras, especialmente si tienes un amplio vocabulario pero no tienes método de implementación, no entiendes la conjugación de personas nativas, ni tampoco sabes expresar tus dudas, ideas u opiniones. Eugenio De La Cerda se dio cuenta de que efectivamente este es el mayor error que se tiene al aprender inglés en Chile.

En Chile, aprender inglés sigue siendo una deuda pendiente para muchos, debido al deficiente sistema educativo. Años de clases enfocadas en la gramática y la memorización se traducen en una nula habilidad para comunicarse. Bajo esa problemática, surge una propuesta que busca cambiar la forma en que las personas aprenden un idioma diferente al materno, para dejar de memorizar y empezar a hablar desde el primer día.

Eugenio De La Cerda, es el creador de esta metodología, quien lo plantea en Crash English de forma directa “aprender un idioma no se trata de saber reglas, sino de ser capaz de expresar ideas y entenderlas en tiempo real. En una clase tradicional aprendes gramática, pero eso no se traduce en aplicación. El idioma se aprende usándolo, no memorizándolo”- Declara

La principal diferencia Crash English frente a otras alternativas es su enfoque práctico, ya que aquí, las clases se desarrollan completamente en inglés desde el inicio, generando lo que su creador denomina una “situación de supervivencia”.

Este método obliga al cerebro a adaptarse rápidamente, empujando al estudiante a pensar directamente en el idioma en lugar de traducir. “Ponemos a las personas a describir cosas que no saben. No importa si no manejan el vocabulario, lo importante es que logren comunicarse. Así es como realmente se aprende un idioma”, señala Eugenio. Por que ese es el objetivo de Crash English no que sus estudiantes memoricen las palabras; sino desarrollen la capacidad de argumentar, opinar y desenvolverse en conversaciones reales, tal como ocurre en países de habla inglesa.

Uno de los aspectos más llamativos del programa es su estructura progresiva, que permite ver avances concretos en poco tiempo. Dependiendo de la intensidad y objetivos del estudiante, el aprendizaje se organiza en etapas:

  • 12 horas: desarrollo de una base comunicativa inicial
  • 40 horas: capacidad de expresar opiniones
  • 60 horas: manejo de conversaciones más complejas, incluso en contextos laborales
  • 90 horas: desarrollo de un inglés cercano al nivel nativo

Según explica Eugenio, el programa garantiza como mínimo un nivel A2, aunque el progreso dependerá del punto de partida de cada persona. Porque si el estudiante tiene más y mejor manejo del vocabulario y un sistema más avanzado de pensamiento en el inglés, su progreso será más avanzado, que el de quien llegó sabiendo menos o directamente sin saber nada del idioma.

“Tenemos evidencia real de que el curso funciona. No es una promesa vacía, los resultados se ven en la práctica”, afirma.

El programa ofrece clases tanto online como presenciales, aunque la mayoría se realiza de forma remota. La experiencia durante la pandemia reforzó esta modalidad, demostrando que el aprendizaje no depende del formato, sino de la metodología.

Las clases son personalizadas, en formato uno a uno, y con un mismo profesor durante todo el proceso, lo que permite dar continuidad al aprendizaje. Con la comodidad de tener horarios flexibles que se adaptan a la rutina de cada estudiante.

Si bien trabajan principalmente con jóvenes desde los 11 o 12 años, no existe un límite de edad. De hecho, destacan una diferencia clave entre grupos etarios.

“La gente joven aprende más rápido, pero retiene menos. En cambio, los adultos integran mejor lo que aprenden”, explica.

El proyecto no se limita únicamente a clases de inglés. También incorpora evaluaciones prácticas que miden el desempeño real del estudiante en las tres áreas relevantes del idioma gramática, vocabulario y, especialmente, la aplicación del idioma en situaciones concretas.

Además, trabajan con programas de capacitación a través de SENCE, permitiendo que empresas financien el aprendizaje de sus colaboradores mediante franquicias tributarias.

“Esto permite que las empresas inviertan en sus equipos y que los trabajadores realmente aprendan a comunicarse en inglés”, señala Eugenio.

A esto se suman iniciativas como masterclass exclusivas con el fundador, programas de referidos y el desarrollo de herramientas digitales, incluyendo una futura aplicación basada en su metodología.

Para Eugenio De La Cerda, uno de los principales problemas del aprendizaje del inglés en Chile está en la base del sistema educativo. Por eso, su propuesta busca replicar lo más fielmente posible la experiencia de comunicarse en un entorno real, donde el idioma se utiliza como herramienta y no como contenido teórico.

“El currículum no funciona. En la mayoría de los colegios las personas no salen hablando inglés, a menos de que el colegio cuente con certificación bilingüe”, afirma.

Hoy son cerca de 500 alumnos formados, pero el proyecto busca seguir expandiéndose. Entre sus principales objetivos está la creación de una aplicación propia, la incorporación en colegios y la posibilidad de franquiciar su modelo.

El principal obejtivo de Crash English es que la gente conozca que se puede aprender inglés de forma efectiva sin pasar por un proceso de años

“En 3 meses, cualquier persona puede manejar un segundo idioma si aprende de la forma correcta”, concluye.


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