Loreto Aravena llega apurada, con el maquillaje recién puesto, y pensando de inmediato en diez asuntos que aún resta por hacer. Sin embargo, al poco rato se relaja y fluye una joven alegre y extrovertida, que vive feliz su buen momento profesional. “Por ahora igual estoy justa de pega, una también tiene que tener vida”, dice antes de esbozar una gran y espontánea carcajada.