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¿A MI MASCOTA LE SOBRA PESO?

Las dos principales causas de obesidad en los perros son el sedentarismo y el alimento extra.


 

Al igual que sucede con las personas, lamentablemente cada vez hay más mascotas con unos kilos de más. La buena noticia es que podemos ayudar a nuestros regalones para que estén más saludables con una rutina de ejercicios y una alimentación adecuada. A continuación algunos tips:

 

  1. Determina el grado de obesidad

Más allá de un tema de estética, un perro debe estar en su peso ideal para evitar ciertas enfermedades, entre ellas, diabetes, artritis, hipertensión, problemas hepáticos o cardíacos.

Es importante que lleves a tu mascota por lo menos 3 veces al año al veterinario. Por medio de un examen clínico se pueden diagnosticar enfermedades que pueden predisponer a tu perro a la obesidad.

 

  1. Evitar darle comida en exceso

En este caso el veterinario te puede ayudar a desarrollar un plan acorde a sus necesidades, edad, peso y raza: que lo alimente y que al mismo tiempo evite que consuma grasas o carbohidratos. La dieta de su mascota habrá de tornarse rica en proteínas con el fin de aumentar su masa muscular y disminuir todo lo posible la acumulación de lípidos en su cuerpo. La fibra será también bienvenida, facilitará su proceso de digestión y aumentará su sensación de saciedad.

Lo recomendable es que el perro coma un poco por la mañana y otro poco por la tarde o noche. Debes evitar darle bocados durante otros horarios, como galletas o lo que te sobra en el plato.

  1. Ejercite a su mascota. El deporte reduce el depósito de grasa en el cuerpo, hace que la mascota disminuya el estrés, estimula el sistema inmune, mejora la condición física en general y tonifica los músculos entre otras. Con 20 minutos de caminata al día es suficiente. Si puedes, añade una o dos jornadas semanales con juegos donde tenga que correr un poco, por ejemplo, para buscar una pelota o rama.

 Debes tener cuidado con exigirle demasiado esfuerzo. Cuando un perro es obeso su corazón debe trabajar más, así que es probable que se agite o canse más rápido.

  1. Monitorea su evolución

Otra de las maneras de ayudar a un perro obeso es ser constante y comprometerte en el objetivo de que baje de peso. Puedes llevar una agenda, donde anotes los kilos que pesaba al comenzar el tratamiento, la cantidad de ejercicio que realiza cada día y los cambios en su contextura física.

En lo posible, pésalo una vez a la semana y presta mucha atención a cómo se siente tu mascota y sus estados de ánimo.