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Adolfo Almarza

Pasión sin límites
en diciembre cumple 15 años desde que el techo de un bus le cortó las piernas. Hoy tiene 27, una hija de 4 y con dos prótesis y una bicicleta, es estrella mundial de deporte extremo. “Mi discapacidad es mi capacidad de demostrarles a todos que nada es imposible”.

Por @claupalominos
Fotos Diego Flores

“Los límites están en la cabeza. En la vida no hay nada imposible”. Si hay alguien con propiedad para lanzar una frase de esas es Adolfo Almarza (27)  y no porque su experiencia haya sido miel sobre hojuelas, sino precisamente por todo lo contrario. Cada una de las dificultades que ha debido enfrentar –y que a muchos podrían haber llevado al abismo–, a él lo mantienen en la cima del deporte mundial.
El 12 de diciembre del año 2000, tras su exitosa participación en un torneo de basquetbol en Argentina, el bus de la selección de su colegio sufrió un grave choque. Tres de sus compañeros perdieron la vida y Adolfo sus dos piernas. “Voy a ser el mismo de antes, pero un poquito más lento”, guarda el registro de los noticieros con sus declaraciones de entonces.
No eran palabras para el bronce. Enfocado como él solo se dedicó  a buscar una disciplina que le permitiera ser competitivo, pero no en la esfera paralímpica. Él quería las grandes ligas y lo consiguió. “Soy el único ciclista de descenso en el mundo que está corriendo en la categoría Elite con dos prótesis. Mi discapacidad es mi capacidad de demostrarles a todos que nada es imposible”.
A dos semanas de cumplir 15 años del accidente, Adolfo planea un nuevo desafío: tener otro record mundial en salto, viaja por el mundo participando en las más importantes competencias de downhill, dicta charlas motivacionales a través de su empresa Decidido.com y hasta planea casarse. “Quiero formar una familia grande y transmitir todos los valores que me enseñaron. Eso me mantiene muy feliz pensando en el futuro”, cuenta sobre su interés por “formalizar”  la relación que tiene con su novia y madre de su pequeña hija Isabel, de cuatro años. “Le gustan muchos deportes. Tiene facilidad y creatividad. Es súper inquieta, me da mucha felicidad verla con tantas pilas. Me recuerda mucho como yo era. Sacó mis genes”, cuenta orgulloso.

¿Por qué quisiste hacer charlas motivacionales?
Cuando contaba mi historia, me daba cuenta que le serviría a las personas.  De ahí nació el bichito. Lo hacía primero esporádicamente y hace un par de años creé una empresa con la que me dedico a esto. Llevo mi experiencia a instituciones, universidades, colegios y hasta cárceles.

¿La reacción es distinta?
La misma. A veces la emoción es más fuerte. La gente responde muy bien y con eso nos damos por pagados.


ASCENSO EN EL DESCENSO
El descenso (downhill) es una disciplina que consiste en bajar diferentes rutas en bicicleta a alta velocidad enfrentando difíciles obstáculos. Hay circuitos outdoor (como cerros y montañas) y otros más urbanos (como el que se realiza todos los veranos en Valparaíso).
Tanto para su desempeño diario como para competencia, Adolfo usa dos prótesis de fibra de carbono que les suministra la empresa alemana Ottobock. Y aunque su  infatigable compañera de ruta (Marín Bikes California) cuenta con la más alta  tecnología, tal como su ropa  y casco (Fox), ni toda su destreza han podido librarlo de más de algún fuerte porrazo registrado incluso por sus cámaras GoPro.
Dos graves accidentes lo mantuvieron largos meses fuera de las pistas y, si bien no puede adjudicarse a un evento puntual, acaba de ser operado por un desprendimiento de retina. Claramente el deporte extremo que practica no  tiene solo la chapa, lo pone en riesgo cada día. Dada su cercanía con la muerte, para muchos podría tratarse de una verdadera locura, sin embargo para él no es más que  la pasión que lo motiva.

El accidente puso en riesgo tu vida y justamente después de él terminas dedicándote a un deporte extremo que precisamente está al límite de…

Siempre me gustaron las motos, pero nunca pude tener una. Después tuve el accidente y buscando un deporte empecé con la bicicleta. Conocí a chicos que hacían descenso, me llamó la atención, aprendí a practicar de a poco hasta que me convertí en un profesional.

Igual loco, digo, en vez de buscar algo más tranquilo…
Siempre que haces deporte está en juego tu integridad física. Me gustaban los deportes extremos, tuve el accidente, se dio la oportunidad de practicar este deporte y aquí estoy. Coincidencia.

Una feliz coincidencia…
Me di el tiempo de buscar algo que me dejara satisfecho. Encontré la bicicleta que no sólo me gusta, sino que me apasiona y seguí dándole con todo.

Para ser competitivo, pero no sólo en la esfera paralímpica
En algún momento uno tiene miedo de enfrentarse a la sociedad. Yo creo que al principio no quise hacer el deporte paralímpico porque era reconocer mi condición. Al comienzo igual me escondía, no me gustaba salir mucho de mi casa para que la gente no se diera cuenta que cojeaba o que tenía problemas para moverme. Pasando el tiempo, y al meterme en la rama más difícil y peligrosa del ciclismo, empecé a agarrar mucha confianza. Me ayudó a  aprender a focalizarme para poder salir adelante, para cumplir mis objetivos.

Llama la atención lo enfocado que eres
Aprendí a ser perseverante por necesidad. Tuve que hacerlo por el accidente. Eso me obligó a trabajar el doble o el triple de lo que podría haber hecho si no hubiese pasado nada.

Pero también hay una característica tuya
Sin duda mi forma de ser me ayudó bastante, también los valores y la crianza de mi casa. Mi familia fue un empujón tremendo. Aproveché todo los conocimientos que me dieron para aplicarlos cuando estuve desmotivado. En algún momento pensé que no iba a ser capaz, pero Gracias a Dios pude y estoy orgulloso de haber tomado las decisiones que tomé.

¿Eres creyente?
Sí, lo soy. Me apoyé harto en Dios, también en mi familia, pero sobre todo, me apoyé en mí. Aproveché todas las oportunidades que me dieron. Tenía muchas ganas de volver a realizar lo que hacía antes, por eso me esforcé. Uno puede tener el apoyo de los demás, pero el sustento fundamental es el de uno mismo.

12 años es una edad difícil
Puede afectar mucho en la parte emocional.  A los 12 años uno no sabe tomar decisiones. Es un niño todavía. Fue una edad compleja, pero la pude manejar bien. No me arrepiento de cómo lo hice.

¿Pasaste por períodos depresivos?
Nunca. No todos tenemos esa capacidad de impulso. Estuve con psicólogo y psiquiatra como debe hacerlo, imagino, cualquier persona que tiene un accidente de esa magnitud, pero cuando me di cuenta que con la bici podía cambiar todo, dejé de tener cualquier problema.

Tu optimismo es tan admirable como envidiable
En la vida nada es imposible. Las cosas no son difíciles, incluso te digo más, son fáciles si uno quiere.  Si uno se plantea un objetivo lo va a cumplir, sólo depende del esfuerzo que le ponga y para eso hay que trabajar como si ése fuera el último día que tienes para lograrlo. Los límites están en la cabeza. (Adolfoalmarza.com, Decidido.com, @adolfoalmarzaoficial)

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