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La sexualidad del preescolar

 

La sexualidad siempre ha sido un tema tabú y lleno de mitos, dejándolo en el ámbito de la privacidad sin que se hable mucho de ello, y menos se eduque al respecto. En la edad preescolar eso tampoco es trabajado, teniendo la idea popular que los niños y las niñas están fuera de toda sexualidad o de manifestación de ella.

La Magister en Sexualidad de la Universidad Santo Tomás, de la Escuela de Psicología (Talca), Elizabeth San Pelayo Ferrer, señala en una columna escrita al respecto que la “sexualidad se construye y expresa en la personalidad, se va desarrollando al unísono con esta, y todos los procesos afectivos, cognitivos, actitudes, concepciones, necesidades y modos de actuación se van integrando dinámicamente en su estructura y funcionamiento”. Además destaca la importancia de educar la sexualidad desde las primeras etapas de la vida, como parte de la educación integral de los niños y niñas.

Es precisamente al interior de la familia donde se construyen las primeras referencias de los niños y niñas respecto a los valores, concepciones y actitudes, por ello se busca que las relaciones que allí se den estén basadas en el amor, respeto mutuo, también en lo que se refiere a compartir los roles dentro del hogar, porque los pequeños se están formando los modelos de los que corresponde a lo femenino y qué es lo que corresponde a lo masculino y, tal como lo señala la especialista “adquieren una visión positiva o negativa de la sexualidad”, explica Elizabeth San Pelayo,

 

Desarrollo según la edad

Desde el nacimiento y durante el primer año de vida del niño o  niña la influencia de la familia es clave, ya que la identificación entre los femenino y masculino se establece de acuerdo a pautas culturales. De este modo ellos reconocen que los rosado es para niñas y lo azul para niños.

Al segundo año de vida, su relación con el medio se amplía, y se reconoce  como niño o niño, lo mismo respecto de quienes lo rodean.

Ya en el tercer año de vida reconocen su sexualidad y sienten curiosidad respecto de las distintas partes de su cuerpo, y descubren que los genitales entregan sensaciones placenteras. Se intentan identificar con los adultos más cercanos, padre y madre, de acuerdo a su sexo.

Entre los 5 y 6 años, según explica la experta “el proceso de la adquisición de la identidad y el rol de género está íntimamente relacionado con la edad, y más concretamente, con el nivel de desarrollo. A medida que adquieren otras capacidades (lenguaje, concepto del tiempo) van siendo cada vez más capaces de discriminar las diferencias asignadas al rol, y reconocerse como hombre o mujer independientemente de apariencias superficiales (vestuario, accesorios, largo del pelo, etc.). Es en este período realizan preguntas relacionadas con el origen de las personas, a raíz de situaciones cercanas como son el embarazo o el nacimiento de un hermanito, así como las referidas al modo que ocurre el nacimiento y el placer sexual, las cuales con el decurso del tiempo van ganando en complejidad”, destaca.

Estas primeras preguntas respecto a la sexualidad, son prueba de la necesidad que señalan los especialistas de educar en la sexualidad desde las primeras etapas del aprendizaje de los niños, lo que permitirá prepararlos para el cuidado y atención de su propio cuerpo, prevenir el abuso sexual y mejorar la comunicación afectiva, para que cada vez exista más equidad entre mujeres y hombres.

 

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