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Salud bucal desde el nacimiento

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Muchos padres comienzan a preocuparse de la salud bucal de sus hijos recién cuando se presenta algún problema; caries, dientes encaramados o piezas de leche que no se caen cuando corresponde. Un grave error, está comprobado que prevenir es clave.

Tradicionalmente los pediatras eran los que controlaban el desarrollo bucal en los controles sanos de sus pacientes, y a los 2 años los derivaban al odontopediatra. No obstante,  la tendencia actual es que el odontopediatra es quien controla desde los 6 meses a los niños, con el objetivo de educar, prevenir y diagnosticar precozmente por ejemplo, dientes natales o neonatales (bebés que nacen con dientes), nódulos que aparecen en las encías o en el paladar y malformaciones congénitas.

“Crear hábitos saludables, desde los primeros años de vida”, es fundamental según la doctora Marta Baquedano, odonto-pediatra del Centro Médico Vidaintegra.

Los primeros dientes
Durante el primer año de vida ocurren muchos cambios en la boca de los bebés. En los primeros meses, cuando no tienen dientes, son capaces de succionar en forma eficiente, y así logran que la mandíbula avance. Entre los 6 y 8 meses comienzan a aparecer los incisivos, y aproximadamente al año erupciona la primera muela, explica la profesional.

Los principales cuidados en esta etapa apuntan a la higiene bucal. Después de amamantar, se deben limpiar las encías y mucosas del bebé con una gasa húmeda. Asimismo hay que evitar que consuma leche o líquidos azucarados mientras duerme. Ir cambiando la consistencia de los alimentos a medida que crecen sus dientes, junto con ir creando hábitos saludables, es fundamental.

La erupción de los primeros dientes no siempre va acompañada de molestias. No obstante,  algunos niños experimentan malestar, lloran, están más irritables y pueden presentar fiebre (menos de 38 º C). En algunos casos las encías también se inflaman y pueden llegar a sangrar, pero en general la salida de los dientes de leche no debiera producir trastornos más graves que erupciones cutáneas, fiebre o problemas gastrointestinales pasajeros.

Los primeros dientes en salir son los centrales inferiores. A los nueve meses, aparecerán los centrales superiores, seguidos al poco tiempo de los laterales superiores. Cuando el niño ya ha cumplido el año aparecen las muelas inferiores, luego las superiores y a los 18 meses los colmillos inferiores y posteriores. Los últimos dientes en aparecer son los segundos molares, que erupcionan a los dos años de edad aproximadamente. 

Dentro de las patologías más comunes durante esta etapa se encuentran las caries, por malos hábitos de higiene y los traumatismos dentales, especialmente en el período en que los niños comienzan a caminar.

El primer cepillado
Cuando el pequeño tiene dos o más dientes, en cualquiera de las encías, se le pueden empezar a cepillar. Al principio bastará con un poco de agua y un cepillo especial de cera suave.

Alrededor de los dos años se puede introducir pasta dental en pequeña cantidad (del tamaño de una lenteja), puesto que el exceso de flúor también resulta perjudicial para los dientes del niño.

En este periodo es fundamental:

  •  - Enseñarle a los niños enjuagarse los dientes y eliminar la pasta que usó en el lavado.

  • - Reemplazar el cepillo cada tres meses o después de alguna enfermedad 

  • - Hasta los siete años, aproximadamente, es indispensable que los padres supervisen el cepillado de los dientes de sus hijos.

 
La llegada del ratoncito
Entre los cinco y seis años, los niños suelen cambiar sus primeras piezas dentarias. Se caen los llamados ‘dientes de leche’ que son reemplazados por los permanentes. Sin embargo, a veces, éstos últimos aparecen antes que los primeros se hayan caído,  pudiendo provocar algunas alteraciones.

Algunos padres consideran que los dientes de leche no tienen que recibir cuidados especiales, porque luego serán sustituidos por piezas permanentes; un concepto errado y perjudicial para la salud dental de los niños, enfatiza la odontopediatra.

Los dientes de leche tiene varias funciones que no debemos olvidar; ayudan a morder y masticar mejor los alimentos, permiten que los niños aprendan a pronunciar correctamente, preparan el camino para los dientes permanentes -al guardar el espacio donde surgirán- y favorecen la percepción que tienen los niños de su propia imagen, incrementando así la confianza en sí mismos.

Sellado de dientes
Las caries suelen localizarse en los premolares y molares, piezas que durante la infancia se encuentran en pleno proceso de formación, por lo que son menos resistentes a la acción de los ácidos, además presentan pequeños surcos y fisuras en su parte superior, donde se acumula fácilmente la placa bacteriana.

Para incrementar la resistencia de estos dientes, puede recurrirse a la técnica del sellado de fisuras, que consiste en aplicar una delgada película de resina acrílica sobre la superficie del diente, disminuyendo así su exposición a los ácidos. Se trata de un procedimiento sencillo, nada molesto y extraordinariamente útil, por lo que se considera una excelente medida preventiva para la carie infantil.

Conviene hacerlo cerca de los 5 años, cuando en la boca del menor se está preparando el espacio para la salida del primer molar permanente, el cual no reemplaza a ningún molar de leche, ya que su aparición ocurre por detrás de ellos. Los padres deben estar atentos a la salida de este primer molar, porque en cuanto aparezca debe sellarse, para asegurar que dure sano toda la vida, enfatiza la especialista.

¿Qué hacer si se quiebra un diente?
Es común que, en la etapa de recambio dentario (a partir de los 6 años), los niños sufran grandes caídas que pueden involucrar la fractura de sus incisivos permanentes (“paletas”).  

En estos casos se debe tratar de recuperar el trozo de diente desprendido, sumergirlo inmediatamente en suero fisiológico o en leche, para evitar su deshidratación, y acudir lo antes posible al servicio dental más próximo. Si el trozo de diente recuperado se encuentra en óptimas condiciones,  podrá ser adherido al remanente dentario en boca, permitiendo su rehabilitación, recomiendan los profesionales de Aurident Centro Odontológico.

Este tipo de procedimiento trae consigo el compromiso tanto del paciente como de su apoderado de asistir a controles periódicos para asegurar el éxito del tratamiento y evaluar posibles cambios biológicos.

Lo Indispensable

  • -Nunca deje que su hijo se quede dormido con la mamadera en la boca.
-Procure que tenga una alimentación balanceada y evite que consuma dulces en exceso.
  • -Los niños deben utilizar un cepillo de dientes conforme a su edad.
-Enseñe a sus hijos cómo cepillarse los dientes y la importancia de mantenerlos limpios.
  • -Llévelos al dentista de manera regular; desde que le salen los dientes de leche.
-El dentista le enseñará cómo cepillarse los dientes, cuánta pasta dental usar, el cepillo adecuado a su edad y la dosis de flúor que debe administrar si es necesario.
  • -A partir de los seis años, las visitas al dentista deben ser semestrales.
  • -Cuando los niños crecen, es importante supervisar el cepillado hasta estar seguro de que lo hacen correctamente.
     
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