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Para fortalecer la espalda baja

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Si tu espalda baja no es fuerte tendrás varias complicaciones. Para empezar, no podrás respirar bien. En segundo término, tendrás problemas digestivos. Tercero: podrías sufrir dolores múltiples, en el nervio ciático, en las caderas, en la musculatura que cubre y sostiene a los omóplatos y, posiblemente, en la nuca. ¿Por qué? Los músculos abdominales y lumbares sostienen a tus costillas y tus pulmones, mantienen en su lugar a todo el aparato digestivo y definen las posturas de todo el tren superior. Así es que debes fortalecer tu espalda baja para mantenerte sana/o.

Ahora conocerás dos ejercicios muy saludables:

Esfinge:
Acuéstate boca abajo, ojalá sobre un mat de yoga, pero si no tienes basta una frazada. Acomoda los antebrazos y las palmas de las manos sobre el suelo, abre bien los dedos. Inhala profundo, sostienes el aire unos segundos y luego exhalas lentamente. A medida que exhales, levanta el torso sin despegar los antebrazos del suelo, levántalo hasta que esté en el aire desde la cintura para arriba. Finalmente, cuando termines de expulsar el aire, lleva la cabeza hacia atrás. Mantente en esta postura entre 1 y 3 minutos, con los ojos cerrados y respirando profundo y lento. Durante todo el ejercicio mantén la vista concentrada en el entrecejo.

Postura de la cobra:
Nuevamente acuéstate boca abajo… ya sabes, sobre un mat o una frazada… Acomoda las palmas de las manos sobre el suelo, más o menos 10 centímetros delante de tu cabeza y abiertas al ancho de tus hombros; abre bien los dedos. Inhala profundo, sostienes el aire unos segundos y luego exhalas lentamente. A medida que exhales, levanta el tronco y estira tus brazos. Levántate hasta que estés en el aire desde la cintura para arriba. Los codos deben quedar levemente doblados; ¡ojo!, que este ejercicio NO ES con los brazos totalmente estirados. Finalmente, cuando termines de expulsar el aire, lleva la cabeza hacia atrás. Mantente en esta postura entre 1 y 3 minutos, con los ojos cerrados y respirando profundo y lento. Durante todo el ejercicio mantén la vista concentrada en el entrecejo.

Cuando termines cada uno de estos ejercicios, descansa boca abajo. Elije una mejilla, la que más te acomode, y acuéstate a descansar al menos por dos minutos. Estira los brazos y deja las manos también sobre el suelo, inmóviles a la altura de tus caderas. Cierra los ojos y relájate totalmente.

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