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Para dormir mejor

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Una de las razones por las cuales dormimos todas las noches, es que cuando nuestro cuerpo descansa “asume” aquello que aprendió mientras estaba en vigilia. El relajo es, a la vez, una forma de aprendizaje y un ejercicio, siempre y cuando no se convierta en “el ejercicio” que nos tome la mayor parte del día. Por eso, cuando termina una clase de yoga, todos los alumnos nos acostamos sobre la espalda para una “relajación profunda”, con el objetivo de que cada una de nuestras células “haga suyo”, aquello que aprendió durante la clase.
Desde un punto de vista yóguico una noche perfecta implica que, cuando nos despertemos, no nos acordemos de lo que soñamos; es decir, “dormir sin soñar”. ¿Cómo se logra? Relájate antes de acostarte:

1.- Dúchate con agua tibia, y trata de que este baño no sea muy largo, diez minutos como mucho.

2.- Auto-masajea tus pies: obviamente es mucho más placentero que alguien masajee las plantas de tus pies, pero es muy importante que lo hagas tú, porque metafóricamente vas a “auto-sanarte” todas las noches. ¿Cómo te masajeas? Hay varias posibilidades: una es que uses el talón de un pie contra la planta del otro; describe círculos amplios con el talón y presiona la planta. Realiza esto con ambos pies. Otra opción es que te pares y pises una pelota de tenis: presiónala con la planta y mueve el pie de adelante para atrás; realiza esto por 1 ó 2 minutos con cada pie.

3.- El tercer paso no es obligatorio. Asume la “Postura del bebé”: vas a estar en el suelo, ojalá en un mat de yoga… pero una frazada podría reemplazarlo; siéntate sobre los talones, abre las rodillas, coloca las palmas de tus manos sobre el piso, baja la cabeza hasta que acomodes la frente sobre el mat/frazada; finalmente, lleva los brazos hacia atrás y deja las manos sobre el suelo a la altura de tus caderas (FOTO 1); cierra los ojos y relájate en esta postura. Realiza este ejercicio de 1 a 3 minutos.
Debes mantenerte consciente sobre dos puntos en este ejercicio: primero, apoya la frente sobre el suelo y no la coronilla, de lo contrario presionarás tu nuca; y, segundo, baja los glúteos, mantenlos lo más cerca de los talones que puedas; en la postura exacta, glúteos y talones están pegados. Si mantienes el trasero arriba, también sentirás molestias en el cuello.

Hay una variación, por si la primera posición te molesta: en vez de llevar los brazos hacia atrás, estíralos hacia adelante (FOTO 2 “Posición del bebé con los brazos extendidos”). De esta manera tu cuello descansará mejor.

4.- Cuando te metas a la cama, acomódate de espalda. No importa que no acostumbres dormir sobre la espalda, la idea es que en esta posición te relajes. Cierra los ojos y olvídate del mundo. La ducha, el auto-masaje y las “posturas del bebé” te han preparado para descansar… deja que aquello ocurra, entrégate. Luego, cuando ya te hayas relajado o definitivamente estés durmiendo, tu cuerpo asumirá automáticamente la postura que más te acomoda para dormir.

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