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Niños y guaguas deben usar lentes de sol

El verano está en pleno apogeo y con altísimas temperaturas, lo que se suma a los peligros de la radiación ultravioleta, que no sólo tiene a la piel como su víctima, sino también a los ojos. Para los adultos es fácil protegerse, ocupando lentes de sol, pero en el caso de los niños la situación se torna más difícil, ya que no siempre toleran usar gafas. ¿Cómo protegerlos entonces, a una edad en la que están precisamente más expuestos a los riesgos de la radiación UV?
“Se recomienda que los niños usen lentes de sol de la misma forma que los adultos, para protegerlos de la radiación UV. Dado que es difícil que los niños toleren los lentes, su uso no es tan masivo, pero si el pequeño se deja poner los lentes, lo ideal es que los use”, afirma la oftalmóloga Alejandra Roizen, docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Mayor.
Si el niño no deja que sus padres le pongan lentes de sol, “una visera puede ayudar a protegerlo, aunque no es tan efectiva. Es importante motivar a los niños a que usen lentes de sol desde lo más temprano posible”, añade.
Daño que se acumula
El uso de lentes de sol en menores es fundamental, ya que los niños corren los mismos riesgos con la radiación UV que los adultos, “con la diferencia de que los niños tienen toda la vida por delante y el daño es acumulativo. Los rayos UV pueden afectar la conjuntiva, manifestarse en un futuro como pingueculas o pterigiones (carnosidades vecinas a la cornea que arden y se enrojecen dando a los ojos un aspecto cansado)”, explica la especialista.
Roizen añade que los rayos UV, además, se relacionan con mayor riesgo de aparición de catarata, afectar la coroides y la retina, causando melanomas y degeneración macular en la vejez. Junto con esto, los adultos deben considerar que los globos oculares de los niños son más transparentes, por lo que la intolerancia al sol y a la luz es mucho mayor en ellos.
Por ello no sólo los niños deben protegerse con lentes de sol, “las guaguas debieran usarlos. Se encuentran a la venta sobre los seis meses, pero nuevamente el problema es la tolerancia al lente”, añade.
Lentes ideales
Que tengan diseños en el marco, para que sean atractivos para los niños y se los quieran poner.
Que cuente con elástico atrás para que se sujete a la cabeza.
El tamaño debe ser más pequeño, ya que estamos pensando en niños y guaguas.
No deben ser de cristal, sino que plásticos, orgánicos o policarbonato.
Debe ser apropiado para narices chiquititas.



