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Incontinencia urinaria en adultos mayores : Un problema muy habitual

Situaciones como una tos o estornudo pueden generar molestias e incomodidades para quienes tienen problemas para contener la orina.
La incontinencia urinaria es un problema bastante común pero que a muchos nos causa cierto pudor. Es más frecuente entre mujeres que en hombres.
Esta afección es un acto completamente involuntario y no hay sólo una causa para ella. Las causas temporales se producen por ejemplo por infección urinaria, constipación y uso de algunos medicamentos, entre otras situaciones.
Cuando son causas permanentes, habitualmente se deben a traumas obstétricos provocados por partos vaginales difíciles, guaguas de gran tamaño, o incluso por trabajos de parto muy prolongados.
También está la incontinencia por esfuerzos que es provocada por acciones que incrementan la presión dentro de la vejiga, por ejemplo, al levantar objetos pesados o durante la actividad sexual, pero puede ir en incremento y ocurrir en acciones cotidianas que requieren mínimos esfuerzos como reír, toser y estornudar.
En tanto la urge-incontinencia es una necesidad urgente de orinar, debido a que la vejiga se contrae intempestivamente, lo que limita -y a veces impide- aguantar los deseos de orinar, produciendo la pérdida involuntaria de orina.
También deben tenerse presente otros tipos de incontinencia de orina: por rebosamiento, mixta, por alteraciones anatómicas y neurológicas.
El tratamiento dependerá del origen de la incontinencia en la de esfuerzos la opción de tratamiento por lo general es quirúrgica, hoy existen alternativas de última generación que, además de ser muy eficiente, es mínimamente invasiva. La intervención no duraría más de 30 minutos; se realiza en pabellón, con anestesia local o regional, no deja cicatrices visibles y los pacientes experimentan mu poco dolor en la recuperación.
Ejercicios kinesiológicos
En las situaciones más leves, se puede optar por un tratamiento kinesiológico que refuerce los músculos de la pelvis, así como medicamentos de última generación, evitando o retrasando la necesidad de cirugía.
En las mujeres una forma sencilla es practicar los ejercicios de Kegel, que permiten incrementar la fuerza y resistencia del músculo del suelo pélvico.
Primero hay que tomar conciencia de cuáles son los músculos que se van a contraer, para ello puedes ir a orinar y detener la micción a intervalos, así percibirás cuáles son los que deberás utilizar. Estos ejercicios los puedes realizar en cualquier momento (en el metro, bus, auto, caminando, etc.), nadie se dará cuenta.
Apretar los músculos como si trataras de detener la orina, tirándolos hacia arriba, mantenerlos así de 5 a 10 segundos, respira suavemente. Relaja los músculos durante 5 segundos más. Repetir la serie 10 veces. Intentar aumentar poco a poco el tiempo de contracción hasta llegar a los 20 segundos.
Luego apretar y relajar los músculos tan rápidamente como se pueda durante 2 ó 3 minutos. Empezar con 10 repeticiones cuatro veces al día hasta alcanzar las 50 repeticiones diarias.



