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Entrevista: Paz Bascuñán

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Paz Bascuñán
Una madre empoderada

Hace ocho meses y medio Paz Bascuñán dio a luz a su primer hijo y desde entonces se le ha hecho difícil separarse de él. Sin embargo, a finales de abril, tuvo que romper el cordón para integrarse a la teleserie de Martín Rivas.

Por Francisca Ramírez / Fotos Vivi Peláez

Paz se estaba peinando en el baño cuando se miró al espejo y sintió que estaba viendo a su hijo. Sus ojos eran los mismos de Teo y le fue imposible creer que era ella la que se encontraba en el reflejo. La fuerte conexión que se produjo entre ellos dos, hizo que se convirtieran en una sola persona. “Con Teo nos pasó que nos hicimos uno. Yo era parte de él y viceversa. Me costó demasiado mirarlo como una persona distinta a mi y recién lo estoy diferenciando”, dice Paz.

Hoy, la actriz se encuentra encarnando el rol de Mercedes en la teleserie Martín  Rivas y su mayor desafío no fue el incorporarse tardíamente al elenco, sino dejar su nuevo gran amor: Teo. Es que la maternidad le sienta bien y la energía que irradia incita las ganas de ser madre.

¿Cómo ha sido esta etapa de tu vida como madre?
Súper rica y afortunada, porque no es común que una madre se pueda quedar tanto tiempo con su guagua. Me quedé con Teo hasta sus ocho meses, lo que me ha hecho muy feliz.

¿Tuviste un buen embarazo?
Fue bien activo, porque estrené Otelo y grabé una teleserie. Además los tres primeros meses fueron rudos, porque terminaba de grabar y me iba a ensayar la obra. En el camino, me lo vomitaba todo y andaba con un pedazo de jengibre y un limón para chuparlo, para aminorar las náuseas.

Cuando llegó Teo, ¿qué pasó contigo?
El parto fue genial y cuando me lo entregaron fue alucinante. Desde ese minuto no quise soltarlo más y de inmediato me levanté la bata para que tomara pechuga. Hice que durmiera conmigo en la clínica, a pesar de haber tenido un parto muy largo. Las enfermeras se lo querían llevar para que yo durmiera, pero me negué. Me insistieron tanto que les dije ‘oye estuve nueve meses esperando para conocer a mi guagua y ahora que llegó, la quiero tener conmigo’.

¿Qué fue lo más difícil durante los primeros meses con Teo?
Al principio tuvimos problemas con el sueño de Teo, porque lo tenía totalmente cambiado. Durante el día le gustaba dormía y en la noche permanecía despierto. A la segunda semana sin dormir, comencé a colapsar. Es que los primeros días estuve muy vital, empoderada y conociendo a mi hijo. Estaba muy entregada con el cuento y de repente me vino el cansancio. Ahora ya está mucho más independiente y es más personita, por lo que no demanda tanto. Inclusive está agarrando la mamadera.

¿Tu hijo tiene mamitis?
Sí, pero creo que es más de regalón y no sólo mío, sino también de su papá. Con él se muere de la risa, bueno conmigo también y me dice mamamamama y yo me derrito y mato de la risa.

¿Y qué personalidad crees que está adoptando?
Es súper risueño, sociable y divertido. El Teo es muy rico y me encanta que sea tan regalón. Se pone de espalda para que le haga cariño y ahí se queda, bien tranquilo, disfrutando. También se mueve mucho, y a pesar de sus ocho meses y medio, anda para todas partes. En un minuto pensamos que podía ser hiperkinético, porque, cuando tomaba pechuga se ponía también a mover el pie o el brazo. No estaba nunca tranquilo. Al final nos dijeron que era exceso de energía y ahí nos quedamos tranquilos.


Un cambio radical
La actriz confiesa que su vida ha tenido un gran giro, que la ha llevado a centrarse completamente en su nuevo rol de madre.

Y en ti, ¿qué ha cambiado?
Todo, cambia todo. Es otra vida.

¿Te has  puesto más aprensiva?
Nosotros tenemos un perro enorme que vive adentro de la casa y él cumple un rol muy importante en nuestra familia. Por lo mismo cuando llegamos de la clínica, hicimos una terapia para integrar a Pichoto con Teo. Mi marido sacó al perro y yo entré con Teo y lo dejé en el suelo. La cosa es que yo venía de un lugar donde todo estaba muy limpio y lo primero que hizo el perro fue chupetear a Teo. Ahí me di cuenta que esa sería la vida de mi hijo. Traté de dar la pelea y limpiarlo cada vez que lo lengüetearan, pero ellos se aman y se babosean juntos, y entre que le chupa la rueda al coche y la nariz del perro, es casi lo mismo, por eso me tuve que relajar. Lo mejor de todo, es que de la guata no se ha enfermado nunca.

¿Pero en qué eres más minuciosa?
Soy estricta en la alimentación, me gusta que coma sano. Le doy muchas verduras y frutas y no dejo que coma azúcar. Nunca ha comido helado o chocolate, pero con mi abuela perdí la batalla, porque ella siempre le da un pedazo de pan. Por eso sé que una vez a la semana el Teo comerá una marraqueta y es divertido, porque mi mamá hace lo mismo. Mi abuela se lo hacía a mi mamá y ella ahora me lo hace a mí. En todo lo demás soy más desordenada. No me importa que duerma con nosotros o que duerma de más, porque a mi me carga que me despierten y creo que a Teo le pasaría lo mismo.

Pareciera que ya te están manipulando
Nunca he pensado que sea así y no creo que un niño a los ocho meses sepa manipular. Mi mamá me molesta, porque en el auto me siento con él atrás, pero es porque a mi me gusta. Además ¿cómo lo voy a dejar solo?, ¡pobrecito! Es regalón, porque yo lo tengo así y me nace serlo. Aprovecho de estar con él, porque ahora que tengo que trabajar, no voy a poder regalonearlo tanto.

Además, cuando crecen los hijos ya no toman en cuenta tanto a los padres
Cuando me dicen eso me da una pena atroz. Es que con Teo nos pasó que en un momento nos hicimos uno. Lo máximo que me separé de él, fue un día que salí a las nueve de la mañana y volví a las seis de la tarde. Fue atroz, te juro que hubiese matado a cualquiera en la calle, porque había un taco horrible y me caían las lágrimas de lo angustiada que estaba. Ahora he tratado de hacer el ejercicio de salir más seguido, porque entro a trabajar y sicológicamente no sé si estoy preparada.

¿Te angustia saber que tienes que ir a trabajar?
Estoy con pánico, de hecho le pedí ayuda a mi familia. Les dije que son la red de Teo, porque la familia de mi marido no vive en Chile. Es difícil, porque todos trabajan y al final los que más me han apañado son mis abuelos, quienes se lo van a llevar una vez a la semana a su casa. Ahora vamos a ver cómo me va.

¿Te sientes preparada con tu nuevo personaje?
Mi personaje es genial, lo que me tiene bastante entusiasmada. Es la hermana de Martín Rivas, Mercedes, que llega a tomarse la capital. Es provocadora y le gusta seducir. Es una sínica, porque trata de meterse en esta familia y ganar su confianza, pero en el fondo busca venganza. Es muy guerrera y cero energía maternal, que es en lo que yo he estado todo este tiempo. Por lo mismo es muy entretenido, porque me hará cambiar el switch.


Mis datos

Productos para guagua: Los aceites Natura para guagua son muy ricos, con eso yo le hago masajes a Teo y logro que se relaje antes de hacerlo dormir. También la crema de pañal de caléndula de Weleda, es súper rica, porque tiene manzanilla, aceite de almendra y sésamo. Inclusive, se la pongo en la cara porque tiene la piel muy frágil y se le parten los cachetes (Weleda, Simón Bolívar 4188, Ñuñoa).

Estrías: Nunca hay que dejar de echarse crema, incluso cuando estás amamantando. Los productos Natura para mamás, son muy buenos. Los aceites corporales en general, funcionan muy bien y ayudan bastante. Creo que no hay una crema mejor que otra, el secreto se basa en mantener la piel constantemente humectada, sobretodo la guata. (Natura tel: 800115566).

Gimnasia: Durante todo el tiempo del embarazo hice Pilates y a los tres meses de vida de Teo, volví a retomar las clases. Voy dos veces a la semana y realizo una rutina en Pilates Qi (www.pilatesqi.cl).

Tratamiento de belleza: Con el embarazo el pelo se me puso muy feo y durante el periodo de lactancia, se me empezó a secar. La solución que encontré fue un producto que es lo máximo. Es un aceite de jojoba, que lo venden en todas las farmacias naturales. Comencé a usarlo en las puntas del pelo, pero me di cuenta que sirve para todo. Ahora lo uso en la guata, en las manos, en todo el cuerpo.

Masajes: Me hago masajes linfáticos con una técnica chuaká, que son lo máximo, te llenan de energía y completamente relajada. (Blanca Izquierdo, F: 09-349 9822)

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