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Entrevista: María Laura Donoso

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“Esto me sirvió para pagar el hecho de ser conocida”
Pasó la peor noche de su vida y admite que aún no se atreve a entrar a una tienda. Hoy, la modelo se siente más vulnerable, pero cree que es necesario tomarlo con humor.

De María Laura Donoso siempre se ha escuchado hablar por su coronación como Miss Reef, por su estupenda figura y sus campañas publicitarias. Y si bien, se encontraba alejada de los medios, hace tres semanas todos la volvieron a recordar al verse envuelta en un conflicto que jamás imaginó. El incidente ocurrido el domingo 21 de marzo tuvo como consecuencia la detención de la modelo por el supuesto hurto de un cuello de piel sintética. La sentencia, se le prohibió entrar a la tienda por el periodo de un año.

Pese a la experiencia, María Laura se encuentra alegre y tranquila. Reconoce que cometió un error, pero que jamás tuvo la intención de robar. Siente que a cualquiera le podría haber pasado y que en Chile hace falta el uso de criterio. Hoy, está mucho más informada de cómo funciona el sistema judicial y se ríe de lo mucho que aprendió.
 
¿Qué fue exactamenete lo que pasó el domingo 21 de marzo?
Estaba con mi marido comprando en la multitienda y cuando nos íbamos, encontré unas zapatillas para mi hija y me detuve a verlas. Pedí dos pares y como la niña se demoraba, me senté, abrí una de la bolsa que tenía y guardé un cuello de piel que iba comprar junto con las zapatillas. Estuve alrededor de una hora viendo el tema de los zapatos y cuando fui a la caja a pagar, se me olvidó que tenía el cuello en la bolsa. Como estábamos apurados, porque nos estaban esperando para almorzar, agarré todo y nos fuimos rápido. Al llegar a la puerta, me sonó la alarma y el guardia me detuvo. Ahí me acordé del cuello y le pedí disculpas al señor, quien me dijo que esto lo debía arreglar con el jefe de seguridad.

¿Qué hiciste en ese momento?
Pensé que era parte del procedimiento y me dirigí tranquila al lugar indicado. Antes de llegar, me detuve en una caja y pagué el producto, para que no quedara ni duda de que yo no tenía la intención de comprarlo. Al llegar, uno de los guardias me pide las boletas y me quita las bolsas. Pasé 40 minutos retenida, sin ninguna explicación, cuando de pronto aparece el mismo tipo, acompañado de Ccrabineros, y me dicen que me tengo que ir con ellos.

¿Te imaginaste en algún minuto que todo terminaría mal?
Nunca pensé que podría llegar a pasar algo así, porque la situación no lo ameritaba. Cuando me dirigí a la parte que me indicaron que debía ir, siempre fui con la intención de explicar lo sucedido, de pedir las disculpas correspondientes y listo. Podrían haberme hecho un escándalo y todo, pero no llamar a Carabineros sin siquiera haber entrado en un diálogo. Es más, pensé que en la comisaría terminaría todo, que me iban a decir que fue una tontera y me mandarían a mi casa.

¿Qué pasó cuando llegaste a la comisaría?
Me llevaron a una celda y ahí me quedé sentada toda la noche, esperando con dos niñas más, que estaban detenidas por haberse agarrado de las mechas. Las pobres parecían unos pollos y yo me sentí como una madre con ellas y las consolaba mientras lloraban. Era terrible, porque a medida que trascurría la noche, iban llegando más detenidos que pasaban por la puerta de nuestra celda y te miraban o decían cosas que daban escalofríos. Uno me dijo ‘Laurita, ¿aún vas a Viña?’. Me quedé helada, pensando cómo sabía este tipo que yo tenía un departamento ahí. Eso sí que me dio susto.

¿Crees que los guardias actuaron de una forma correcta?
Fue muy extraño que no hayan usado el criterio cuando vieron las grabaciones de las cámaras de seguridad, porque nunca hubo una mala intención de mi parte. Yo no saqué una alarma o escondí algo en mi cuerpo. Simplemente me olvidé de pagar el producto, lo que fue mi error, pero no se puede llamar a los Carabineros por algo así. Lo que me hicieron fue macabro. Fue por hacerlo.

¿Tomarás acciones contra la multitienda?
El abogado me dijo que podía iniciar una demanda contra la empresa, porque el procedimiento que ellos habían tenido conmigo fue contra la ley. No pueden revisarte las cosas que están pagadas, ni menos quitártelas, y el guardia que me pidió las boletas, se llevó todo lo que compré. Yo podría colgarme de eso y demandarlos, pero tendría que volver por lo menos unas seis veces más al juzgado y no quiero pisar nunca más ese lugar. Además, me di cuenta que esto es una vivencia que tenemos todos los chilenos bajo una justicia que está súper mal hecha.

¿Por qué dices eso?
Porque uno debe estar sentado frente al juez con el mismo tipo que ha matado o violado. Cuando te hacen esperar para ir al tribunal, estás con tipo que uno no necesita saber su prontuario para darse cuenta que no es una blanca paloma. Sólo basta con verlos para que te den escalofríos. En este país hay cosas bien hechas, pero bajo cero criterio. No significa un gasto de más, dividir los pisos para seccionar los casos. Es ridículo mezclar al que robó con el que violó. Además, si esto hubiese ocurrido un día de semana, no habría tenido que esperar en la comisaría. No puedo entender que esto suceda porque el domingo no llega el fiscal.

¿Crees que lo que dictaminó el juez fue justo?
La pena que me dieron fue algo social, porque lo mío no fue un delito. Cuando se hurta algo, tiene que ser arriba de una UTM para ser considerado como una infracción a la ley y lo mío no superaba ese valor.

¿Qué sensación te dejó esta experiencia?
Esto me sirvió para pagar el hecho de ser conocida. Siempre le había visto el lado bueno a la situación, pero ahora le veo el malo. Te pueden pasar cosas por un transfondo que nunca entendí, pero creo hubo malas intenciones. Hay gente que me ha dicho que le pasó lo mismo, que inclusive llevaban la prenda puesta, pero que nunca se llamó a Carabineros. ¿Por qué llamaron a los Carabineros?, eso fue lo raro. Para colmo, ellos sabían que como era fin de semana, iba a pasar la noche en la comisaría.

¿Has entrado a una tienda después de este percance?
No, aún no lo he hecho. Es más, me costó mucho entrar al supermercado y es algo que tengo que hacer como mamá. Siempre voy al mismo lugar a comprar y la gente me conoce, pero ahora tiendo a tener una mala impresión de las personas. Suelo ser bien pensada, pero me di cuenta que hay gente mal intencionada. Quedé con una mala energía, es como cuando uno choca y le tomas susto, porque te das cuenta que eres vulnerable a cualquier situación.

Datos:

Lugares para comer, salgo a comer mucho, pero el lugar siempre va a depender del tipo de plato que quiero.

Pastas: Me encanta el tuto mare de Le Due Torri, en Borde Río. Lo pido linguini, porque son tallarines delgaditos y quedan más untados en la salsa. (Av. San José María Escrivá de Balaguer 6400).

Carnes: El Santa Brasa es el mejor lugar para comer carnes. Me gusta pedir el ojo de bife, porque te lo llevan en una plancha y la idea es que uno lo pida a punto, para darle un par de vueltas y comérselo. Es lo más rico que hay. (Alonso de Córdova, 4260).

Mariscos: No hay nada mejor que comer en Ostras de Azócar. Es un lugar antiguo, pero exquisito. Te dan una degustación con vino blanco, lo que hace que todo sea muy rico. (General Bulnes 37).

Crema indispensable: La mejor es la Nivea Antiedad, la llevo siempre en mi cartera. No es grasosa ni aguada, deja la piel muy suave y absorbe muy bien.

Glúteos firmes: A lo que nunca le he hecho asco, es al subir escaleras. Soy seca para eso. Si haces todos los días este ejercicio, siempre te mantendrás firmes.

Desayuno: No soy una persona que tenga que comer algo en especial a ciertas horas del día. En la mañana me como un pan con lo que encuentre en el refrigerador, pero lo que sí trato de hacer, es tomarme por lo menos dos tazas grandes de té, para consumir un gran porcentaje de líquido.

Rutina de belleza: En la noche siempre me saco la pintura y me echo crema, pero no sufro con el tema, ni gasto mucha plata en eso. Siempre uso una crema clásica de supermercado y para limpiarme, uso las toallitas de guagua, que son lo mismo que un desmaquillante, pero vienen más, entonces sale más a cuenta.
 

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