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Entrevista: Julio Milostich

El “Señor de la Querencia” regresa a los escenarios, y por partida doble: desde la televisión, se apronta para debutar como protagonista de “Primera dama”, la nueva teleserie de Canal 13 en la que encarnará a un político que sueña con ser Presidente de la República; de forma paralela, ensaya full time para el estreno de “My fair lady”, un clásico musical que exigirá el máximo de sus destrezas vocales y actorales. Luego de una pausa, Milostich vuelve con todo.
Por Nicolás Sánchez / Fotos Vivi Peláez
Es lunes por la mañana en los estudios de Canal 13. Juio Milostich –famoso por su roles como el rudo José Luis Echeñique de “El señor de la Querencia”, o el temperamental Bernardo O’higgins de “Héroes”- luce templado y de buen humor. Al parecer, atrás quedó el oscuro y publicitado paréntesis que sufrió hace algunos años, cuando el stress y un violento escándalo en un bar lo obligaron parar, poner paños fríos y tirar un cable a tierra. Un proceso que hoy sólo rescata como “una experiencia”, cuyo aprendizaje, asegura, le permite disfrutar su actual momento, cruzado por dos roles protagónicos y desafiantes: encarnar, por un lado, a “Leonardo Santander” en “Primera dama” -la nueva teleserie de Canal 13-, y, al mismo tiempo, afinar su registro tenor para representar al profesor de fonética Henry Higgins en el célebre musical “My fair lady”, que en su versión cinematográfica de 1964 fuera protagonizado por Rex Harrison y Audrey Hepburn.
-Cuéntanos un poco sobre Leonardo Santander, tu nuevo personaje en teleseries.
-Es un político que durante una gran cantidad de los primeros capítulos estará trabajando en su campaña. Le dedica mucho tiempo de su vida a este trabajo, demasiado, y ahí está el punto: tanto es lo que se ocupa de hacer bien esta campaña, que la familia le empieza a pasar la cuenta. Los hijos empiezan a requerir de la presencia del padre, que puede que esté presente físicamente, pero en realidad nunca está al 100% con ellos. Su esposa, Bruna San Juan (Catalina Guerra) empieza a demandar su presencia en la casa.
-Y en este contexto ¿Cómo es que Leonardo Santander llega a sentir que Sabina Astudillo (Celine Reymond) puede ayudarlo a alcanzar la presidencia de la República?
-Su primer sueño es escalar en el ámbito social; o sea, ella no tiene nada, y quiere tenerlo todo. Y, por estas casualidades de la vida, va a un evento donde se encuentra invitado el Presidente de la República. Ahí es donde ella dice “esto es lo que yo quiero, quiero este auto, quiero esa ropa, quiero esa vida, quiero ese status”. Es una niña que se propone un objetivo y lo cumple a como de lugar; se equivoca, se cae, se da vuelta, pero se vuelve a parar.
-Es de fierro.
-Eh, sí. Yo podría decir, entre paréntesis, un poquito “careraja”, porque se equivoca y se equivoca feo, de forma evidente; sin embargo tiene la astucia y se las ingenia para arreglárselas y que nadie se de cuenta (…) Hasta que se introduce dentro de la familia, seduce a los hijos –con algunos puede, con otros no- y hasta llega a conquistar a Leonardo Santander, no sé si el corazón, pero sí en el aspecto funcional. O sea, esta niña, aparte de ser encantadora, de ser joven, el que se fije en Leonardo, que es un personaje que ya está cerca de los 50 años… por supuesto que a él eso le sube el ego absolutamente, y ahí está listo para lo otro.
-Los políticos importantes parece que aumentan su carisma acompañados de bellas mujeres: están los casos de Nicolás Sarkozy y Carla Bruni, o de Carlos Menem y Cecilia Bolocco…
-Claro que a diferencia de Cecilia Bolocco, Sabina Astudillo no tenía nada en la vida, y quiere tenerlo todo. Empieza muy, muy de abajo. Es realmente una chica muy pobre.
La política, el nuevo Canal 13 y el nuevo Milostich
-¿Te basaste en políticos reales para la construcción de este personaje, como el Presidente Sebastián Piñera, por ejemplo?
-No-no, pongo un tip de Piñera, y mi trabajo se va a las pailas. No, yo no soy Kramer. (Tomé) de todo un poco, no hay nada específico, no voy a sacar ni los tips de Piñera, ni la presencia escénica de los pinturitas de derecha, ni el afán protagónico de los concertacionistas, no. La verdad es que la vitrina que hay en este momento es muy amplia, una vez más mi trabajo viene del interior hacia fuera.
-De hecho, se sabe que te preparaste visitando sesiones del Congreso ¿cambiaste tu percepción de la actividad política tras ese estudio?
-Eh… sí. Fue la primera vez que entraba al Congreso, no había ido nunca. Mi visión más política o ideológica siempre ha sido desde otro lugar.
-Has dicho que eres de izquierda…
-Sí, no tengo rollo con decirlo. Pero nunca había ido al Congreso, y fue fuerte, porque jamás esperé que fuera así, una cosa tan horriblemente fría. Fui a una sesión en el hemiciclo, y nadie escuchaba nada. Yo le preguntaba a la persona que fue conmigo “¿qué es esto?”; a lo mejor todavía no empezaba, pero no, había empezado hace mucho rato, y la persona que estaba exponiendo lo hacía al aire porque nadie la escuchaba. Había un desfile de modas debajo, de gente hablando por teléfono, votando con el teléfono celular, etc.; yo esperaba pasión, discusión, debate. Después de este shock, al ratito bajamos y me enteré que esto era súper natural, que las sesiones en el hemiciclo son así, y que los problemas de verdad se resuelven entre cuatro paredes. A mí eso me sirve, porque lo traspaso un poco y es un condimento para este brebaje que yo preparo que es el personaje, y para ver cómo puedo traspasar eso a la familia.
-¿Te pilló de sorpresa la compra de Canal 13 por parte del grupo Luksic en estos días?
-Yo creo que a todos nos sorprendió, pero no llega el ventilador hasta acá todavía. Nosotros aún no lo hemos sentido. No sé que pasará, si esto es para bien, o para mal, no sé.
-Paralelamente ensayas de lunes a domingo junto al elenco de “My Fair lady”… al parecer, de nuevo estás a mil por hora trabajando, arriba del balón…
-No, es que ahora sí que tengo que pasar agosto (ríe). Si paso agosto, está todo bien.
-Hace 24 años te fuiste de tu natal Punta Arenas, sin ningún peso, a estudiar actuación en Santiago. Pasaste de cantar Sol y Lluvia en las micros a protagonizar hoy el que ha sido definido como “el musical perfecto”¿Qué reflexión te deja eso?
-(piensa en profundidad)… Te juro que no se me ocurre una frase para decir, pero es tan grato sentir lo que siento… es muy emocionante. Claro, tú me haces retroceder 24 años atrás, y veo mi vida cantando para estudiar, para sobrevivir, para hacer teatro, y después estrenar una obra donde se juntan las dos pasiones de mi vida… siento emoción, en realidad. Me siento orgulloso, no sé que puede venir después de esto.
-¿Ya sientes que lograste tu peak?
-No, nunca quiero sentir que logré todo, o que ya logré el máximo, si no, me habría retirado cuando entré al Teatro Nacional. Siempre hay más. Pero siento que estoy en un lugar por el cual me saqué la cresta para llegar, entonces eso me llena de orgullo.
-Finalmente ¿Qué fue lo que más aprendiste tras la crisis por la que pasaste hace un par de años?
-Mmnn, sólo experiencia, y seguir trabajando, juntar todas las energías dispersas y usarlas para seguir haciendo lo que estoy haciendo, que no cabe duda que es lo correcto.
Mi Agenda
Las mejores empanadas: Las de ‘Felipe Didier’, el local de Nuñoa. También me gustan las de la Fuente Suiza.
No sales de tu casa sin: Mis cigarros.
Tú última compra: El chaleco que llevo puesto. Lo compré en una tienda de calle Merced, a la que llegué por referencias. La verdad es que ahora quiero colores, jugaba mucho con el blanco y el negro. Ya estaba medio aburrido.
Las mejores frutas están: En la vega.
Para comer afuera: Me gustan las picadas cazueleras (sic). En Irarrázaval con Pedro Torres hay una. También hay hartas en Santa Isabel con calles Girardi y Salvador.
Mi pelo sólo en manos de: Sólo en manos mías.



