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Entrevista: Bastián Bodenhöfer

El actor Bastián Bodenhöfer participó en “Feas, quién quiere ser Gloria Gloria Münchmeyer”, la segunda obra junto a su grupo “Los cuatro fantásticos”. En ella, se convirtió en una elegante mujer, lo que le permitió descubrir su lado más femenino. En esta entrevista nos habla de su experiencia.
Por: Javiera Gajardo / Fotos: Vivi Peláez
Sentado frente al espejo y vestido de mujer, Bastián Bodenhöfer se maquilla con impresionante facilidad. “Estoy aprendiendo de a poco a hacerlo solo, cada vez lo hago más rápido, pero cuesta”, dice mientras se pasa un labial color rojo intenso sin pasarse por los bordes de su boca.
Partimos a una sala del Teatro Mori del Parque Arauco. Él, como una gacela de dos metros, se desplaza con unos tacos de diez centímetros como si hubiese andado desde siempre en ellos.
Llega a un gran sillón donde enciende un cigarro estilo mini puro, y sigue ensayando. Su alter ego femenino en la obra se llama “Myriam Lacroix”, un rol que el actor califica como un “reto y un desafío”.
¿Cómo ha sido la experiencia con esta obra?
Ha sido una experiencia muy particular porque dentro de esta obra el tema femenino es muy potente y distinto. He logrado conectarme con mi lado femenino, que si bien tengo bastante desarrollado, conocí muchas cosas de las mujeres, de las que no tenía la mayor idea.
¿Cómo qué?
Que todas las mujeres se mueven de una forma distinta, todo va según la personalidad. No hay un común, son todas diferentes.
¿Y cómo es “Myriam Lacroix”?
Es una mujer elegantísima. Una diva de otra época que se ama a sí misma por sobre todas las demás personas. Ella es el centro de su vida.
¿Te inspiraste en alguien para personificar a “Myriam”?
Partí imaginándome a esta mujer elegante, distinguida y muy narcisista mediante la voz de Gloria, que es mi gran musa en este personaje. Pero en la medida que mi personaje fue adquiriendo movimientos y personalidad, aparecieron en mi mente las imágenes de las grandes divas de Chile como Mare González o Malú Gatica.
¿Qué te pasó cuando supiste que deberías vestirte de mujer en una obra, lo habías hecho antes?
Una vez sí. En una obra que yo mismo dirigía hice un reemplazo donde tenía que ser una prostituta que pasaba por el escenario en algún momento. Esa fue mi única experiencia, pero cuando me enteré fue un verdadero agrado, porque hacemos mujeres y no travestis.
¿Cuál es el límite para no parecer travestis?
Los travestis tienen una feminidad sobreactuada, son más femeninos que las mujeres. Hay que tener un término medio para no caer en eso, y creo que lo logramos perfectamente.
¿Por qué dices que esta obra ha sido un desafío para el elenco?
Porque realmente ha sido súper difícil. No sólo hemos tenido que aprender el texto como en cualquier otra obra. Aparte debemos doblar las voces de Claudia Celedón, en el caso de Alejandro Trejo, Cristián Zúñiga la de Andrea Freund, Mateo Iribarren la de Aline Kuppenheim y yo la de Gloria Gloria Münchmeyer. Y aparte de eso, memorizar las inflexiones, pausas, respiros, y miles de otros detalles de cada voz, incluidas las respiraciones. Es un desafío lograr que el doblaje no se note, y lo logramos. El público no nota el doblaje. Se produce una simbiosis entre nosotros con sus voces, que parecieran que fueran nuestras. Eso fue lo novedoso y desafiante de este montaje.
Cuéntame de los 4 fantásticos…
Con el elenco de la obra decidimos conformar un grupo a partir de la experiencia anterior a esta, en la obra “Rotos de amor”. Agarramos química, nos llevamos súper bien, trabajamos perfecto, y decidimos seguir trabajando juntos. Lo que nos permitió hacer esta obra en tan sólo dos meses, por la onda que tenemos entre los cuatro.
¿Por qué decidieron ser mujeres feas?
Principalmente porque es difícil que los cuatro fantásticos hagamos mujeres lindas, nos pusimos el parche frente a la herida. (ríe)
¿Con qué podrías comparar esta obra?
Hay un estilo muy Almodóvar, tanto por la estética, los tipos de personajes y la música. La cual es muy enérgica y a la vez nostálgica.
¿La creaste tú?
Si, toda la banda sonora de la obra es creación mía. Fue un trabajo intenso pero muy satisfactorio, encuentro que quedó perfecta para la tónica de la obra.
¿En qué estás con tu lado de músico?
Hace mucho tiempo que estoy componiendo para teatro. También compongo para mí, tengo mi grupo “Tacatacaband” con el que ya tenemos un disco. La verdad es que me ha ido muy bien con mi música.
La vida a 10 centímetros del suelo
¿Cuál es la reacción que tuvo la gente con la obra?
Antes de que se estrenara había mucha expectación por parte de la gente. El hecho de ver a cuatro actores, de alguna forma, conocidos y vestidos de mujer llamó mucho la atención. Luego del estreno nos dimos cuenta de que hubo muchas risas en el teatro, la obra les pareció bastante cómica. Sin embargo, ninguno de nosotros buscamos ser cómicos en ningún momento, y creo eso es lo que provoca risa. Que digamos un guión tan particular de manera tan seria hace que sea chistoso.
¿Cómo es tu lado femenino?, ¿se ha visto potenciado ahora con la obra?
Siempre me ha gustado mucho mi lado femenino. Y desde luego poder ponerlo al servicio de este montaje ha sido un trabajo satisfactorio. Ahondar en él, ver este mundo tan bonito, sensible, delicado y emotivo, ha sido maravilloso conocerlo más de cerca. Saber que para ellas todo es de pecho o de estómago, ha sido muy placentero.
¿De qué forma te has ambientado al mundo de las mujeres?
Ahora veo a una mujer con tacos altos pienso “pobrecita”. Me ha costado mucho adecuarme a la rutina de las mujeres de maquillarse y estar siempre perfectas. Mi personaje es una diva y siempre está arreglada. Tuve que aprender a usar tacos altos de diez centímetros. Aprender la gestualidad de las mujeres. ¡Pucha qué sufren las mujeres con tantas exigencias!
¿Crees que la vida de ellas es más complicada?
No sé si complicada, pero sí más compleja. Está en ellas el depender de tantos detalles para salir a un pub, o a cualquier parte. En ese sentido los hombres somos mucho más simples, no nos preocupamos de tantas cosas como ellas.



