Buscar

Entrevista: Andrea Hoffman

_PortadaAndrea6.jpg

Junto a Patricio Bauerle conduce “La comunidad sin anillos” de Radio Concierto, programa que logró ganarse un espacio a la hora del taco gracias a su amplio tratamiento de los problemas y anécdotas del mundo de los divorciados, convivientes y solteros (as). Un tema que Andrea Hoffman, como mujer profesional, separada y madre de una hija de diez años, conoce muy bien. “Debemos delegar más para no deteriorar las relaciones“, asegura.

Por Nicolás Sánchez / Fotos Vivi Peláez

Guapa, simpática y muy natural, así es Andrea Hoffmann. Lo primero es bastante notorio, a juzgar por su 1,67 de estatura, 54 kilos de peso y un físico privilegiado; lo segundo y tercero, quizás por una empatía desarrollada en una gran diversidad de experiencias acumuladas en su vida, como bailarina, coreógrafa, conductora de televisión y radio (estuvo cuatro años levantando a buena parte del país en el programa "3X3" de Canal 13), o su fuerte apego a la vida saludable, como deportista (estudió pedagogía en Educación Física en la Universidad Blas Cañas) y cultivadora del Bikram yoga.

Hoy, la vida de Hoffmann gira en torno a Isadora, su hija de diez años, su programa en la radio y diversos trabajos como animadora de eventos privados. Tiene más tiempo, y asegura estar más feliz. Y aunque le han llegado de manera informal algunas invitaciones para aparecer en televisión, asegura que no le quita el sueño. Sobre todo, por el amplio dominio de la farándula en los contenidos. “Soy poco copuchenta, no tengo personalidad para hacer farándula, que cada uno haga lo que quiera con su cuerpecito, sin dañar al otro”, reflexiona.

-Recordemos un poco tus inicios. Pasaste por el Bafochi y el Bafona, al parecer sin estudios formales de baile ¿cómo lograste entrar?
-Yo era medio de izquierda en la universidad, y pensaba que si iba a un ballet dependiente del Estado como el Bafona me iban a echar por comunista y qué se yo, porque uno tenía dos opciones en esa época. Sabía del Bafochi y conocía a Pedro Gajardo, y me fui pa’ allá. En ese entonces estaba en el preuniversitario, recuerdo, tenía un año para saber que quería estudiar. Cuando llegó la democracia fui a audicionar al Bafona, porque necesitaba justamente pagar mis estudios. Condiciones tenía y siempre estudié ballet de chica, pero nunca lo vi como una alternativa para vivir de eso; cuando uno tiene la alternativa de estudiar una carrera, como que lo ves como un hobbie, y que no es muy bien pagado, además. Y tampoco me veía bailando “El lago de los cisnes” toda mi vida en el Municipal: a mí me gustaban las plumas (ríe).

-Así supe, que querías ser vedette. Un sueño no muy habitual que digamos…
-Sí, pero que se entienda bien el porqué. Lo que pasa es que en esa época las vedettes eran las únicas que cantaban y bailaban, porque no existía la Britney Spears, la Madonna, y yo quería cantar y bailar, aunque no me dotaron de muy buena voz; por lo tanto, me quedé con el baile nomás. Cuando me metí al Bafochi y vi que se necesitaba mucho esfuerzo físico, pensé “aquí está la papa: me encanta el deporte, pero es algo toda mi vida me sirvió para hacer lo que me ha gusta, que es el baile”. He bailado toda mi vida y nunca ejercí la carrera de educación física porque nunca tuve la necesidad, me empezaron a pagar cada vez mejor. Con lo del Bafona me alcanzaba para la universidad y mis gastos personales, en ese entonces vivía con mi mamá. Después me fui a trabajar con Cristian García Huidobro, y Cristián me dijo “flaca, tú eres histriónica, te puedo usar para actuar, vente a trabajar conmigo”. Y ahí me cambió harto la situación, porque trabajaba de noche, estudiaba en el día y ganaba más plata. Me fui a vivir sola a los 20, súper joven, siempre he sido muy independiente. Teníamos una compañía chica pero súper agradable. Me cambió la vida, tenía que actuar… no tenía grandes roles, claro. Era muy chistoso, se trataba de chistes.
 
-¿Y no te consumía la bohemia de los artistas? Trabajabas en el mítico programa “El Desjueves”, a la mañana siguiente tenías que estudiar deporte…
-Bueno, cuando uno es joven… el cuerpo aguanta mucho.  Pero sí, había que cuidarse también. Había mucho carrete, mucha vida nocturna (…) a veces tenía clases a las siete de la mañana y me acostaba a las tres de la madrugada. Siempre salíamos o al Liguria o al Tip y Tap a comernos algo. Compartíamos mucho, éramos muy amigos además.  Ayuda mucho la juventud, y lo otro fue mantener el equilibrio, porque la gente que se desbandó, bueno, no terminó muy bien. Era fácil mirar pa’ el lado y ver que alguna gente no avanzaba. Cuando tienes las antenas prendidas, sabes lo que es correcto.

-Posteriormente seguiste en el Canal 13, como bailarina y coreógrafa de “Venga Conmigo” y luego trabajaste cuatro años en el programa "3X3"  ¿extrañas esos tiempos en la TV?
-Extraño solamente a mis compañeros de trabajo, pero, los horarios…atroz!!

-¿No sentiste, quizás, que fue injusta tu partida del canal?
-No, es que yo creo que uno – y eso es súper importante- genera la energía, y yo estaba muy cansada para generar alguna cosa. Creo que no estaba segura que era capaz de hacer todo lo que estoy haciendo ahora, tuvieron que pasar muchas cosas, mucha agua bajo el puente. A uno le pasan cosas porque uno está preparado. Creo que el canal no tuvo nada que ver.

Mujeres, madres…

Emitido de lunes a viernes desde las 18:00 a las 20:30 hrs., “La Comunidad sin anillo” suele comenzar sus programas citando una reveladora estadística: “En Chile, vamos para los tres millones de separados en Chile, casi tanto como los casados". Mediante la cita a estudios sobre el tema, los llamados de radioescuchas y un desprejuiciado tratamiento del mundo de los separados, Hoffmann y su compañero Patricio Bauerle lograron, en un plazo de dos años, llamar la atención de un nicho conformado entre divorciados, solitarios y convivientes.

-Has dicho que la edad ideal para contraer matrimonio sería después de los 30, por un tema de madurez, de experiencias, de saber elegir…
-Sí, aunque es cuestión de suerte también… hay gente que se casa joven y sigue súper bien casada y emparejada hasta siempre. Pero en general yo creo que uno tiene que conocerse muy bien y saber muy bien por lo menos lo que no quiere, para que la relación sea más exitosa. La madurez a veces llega a los 45 o a veces nunca, pero, en general, uno ya sabe para dónde va como a los 30, más o menos.

-¿Esta tardanza en elegir no podría afectar a las mujeres en cuanto a su edad biológica para tener hijos? (si es que consideras que el matrimonio es necesario o imprescindible para ese proyecto)
-Creo que (el matrimonio) no es imprescindible en el tema hijos, pero sí es el ideal que un hijo tenga a su papá y mamá. Ahora, no tienen que vivir en la misma casa, pero sí que tenga a un papá presente y una mamá presente, y que no se hagan la guerra los dos si es que se llegan a separar, porque los niños son los únicos perjudicados. Pero sí creo que tenemos un punto en contra: o sea las mujeres, empiezan a bajar la cantidad o calidad de los óvulos a partir de los 35, y en esta época estamos dilatando mucho el embarazo, básicamente por perseguir aspiraciones personales, logros económicos, el logro profesional, que me parece súper válido; las mujeres son muy criticadas por eso, por querer ese tipo de cosas, y los hombres siempre lo han tenido y nunca han sido criticados porque es al revés, es su obligación ser un buen proveedor. Las mujeres queremos las mismas cosas ahora, y yo creo que ese punto (la maternidad) va un poco en contra, en desventaja. El hombre puede ser papá hasta los 60.

-Has dicho “los hombres que bailan bien, hacen muchas cosas bien” ¿A qué te refieres exactamente? Explícanos un poco más esa teoría…
-Sí. En general, el hombre que baila bien a mí me gusta mucho, me gusta mucho ir a bailar, pero también el deportista, la gente que conoce su cuerpo, que tiene más coordinación, que sabe cuáles son sus límites; en la medida que tú pongas a trabajar el cuerpo y lo conoces mejor, en cualquier tipo de disciplina, te haces más hábil. Es andar por la vida con otra disposición.

-Y aquello de que los hombres que bailan bien son mejores amantes ¿es mito o realidad, según tú?
-Mmmm, yo creo. Tiene que ver con la coordinación y con conocer el cuerpo, conocer tus límites. De repente, está bien, en este mundo todas las personas son necesarias; hay gente que es solamente intelecto y que tiene mucho que aportar, pero pienso que te hace más feliz y más completo tener un equilibrio.

-Por ahí encontré un estudio bastante curioso. Salió publicado en el libro "Why women have sex", y en él, los psicólogos David Buss y Cindy Meston, de la Universidad de Texas, enumeraron las supuestas “principales características que poseen los hombres que sexualmente parecen más llamativos para las mujeres”. Te voy a comentar algunas, y me comentas qué te parecen ¿Ok?
-Yaa, jeje, ok.

-Sobre rasgos de personalidad, la investigación destaca que el hombre “tenga buen sentido del humor y seguridad en sí mismo”, y concluye  que "las mujeres casadas que piensan que sus maridos son graciosos se sienten más satisfechas con su matrimonio”…
-Es que generalmente lo que era gracioso en un principio ya no es gracioso después. “Ay, este gordo es tan sociable, me encanta”; “ay, es tan lindo como persona, es súper amigo de sus amigos” y pasa el tiempo, y sigue igual: el gordo es tan sociable, ya no está nunca en la casa, sigue yendo con los amigos a los happy hour, va a la liga los fines de semana, y me quedo yo con los niños, ¿cachai? lo que en un principio te encantaba, al final termina hastiándote, porque el hombre no se adecua a los cambios muy fácilmente. En general. Pero en general, ah, porque hay hombres que cuando tienen hijos les cambia el switch también, pero, de repente, no maduran mucho. Más encima siempre se ríen con las mismas tallas, porque los hombres son muy divertidos: “Y con tu hermanaaa... “ y todos: “¡ah, jajaja!”.

 -Respecto al físico, mencionaban al “Cara de macho”: "una cara masculina es para las mujeres una ‘señal sincera’ de salud en un hombre, de su capacidad para triunfar en la competición con otros y su capacidad para protegerla a ella"…
-Nooo, puras patrañas. Ese estudio es machista.

-Eso sí, hacen el alcance que “esta preferencia cambia cuando lo que se busca es un padre para los hijos, en cuyo caso se prefieren rasgos menos
masculinos, por ser considerados ‘mejores padres’…
-Si hubiéramos pensado tanto nosotros el tema, sería tanto más fácil. Yo creo que lo seres humanos venimos con tantas heridas; hay elementos que podrían ser súper válidos, pero hay gente que fue súper tímida, mujeres que fueron agredidas por el pololo, mujeres que el papá los abandonó, entonces, yo creo que la historia de cada ser humano es tan distinta una de otra, que ese tipo de estudio generalmente los hacemos pebre a la hora de los quiubos… porque son muy sexistas, además. Hay mujeres que son súper maternales, generalmente elijen gallos que son medios pasteles, porque los van a cambiar, los quieren ayudar, cachai; hay mujeres que son súper cerebrales -las rudas, que les dicen- que buscan machos protectores o contenedores, y lo pasan estupendo. Hay mujeres, no sé po, reprimidas. Hay de todo.

-¿Y tú, qué entiendes por un “hombre contendor o protector”?
-A ver, a mí eso me lo enseñaron: yo creo que una, de repente, las quiere hacer todas –porque somos  mujeres modernas, entre comillas-  y eso no está bien, hay que delegar, porque al final lo que se va generando en la pareja es un deterioro en las relaciones. Porque las mujeres estamos heredando lo que hacíamos antes más lo que hacemos ahora, y ahí ya nadie puede, poh. 

-¿El exceso de trabajo te afectó en tu relación familiar?
-Sí, uno tiene menos paciencia, estás más enojona en general, te gustaría tener más tiempo para conversar con tu niño, salir a jugar. Fue terrible, yo lo pasé pésimo. Además no estaba conectada con la hija porque no la iba a dejar al colegio, y esa es como la instancia en que los papás conversan con los hijos. Fue muy duro, no volvería atrás a la relación que ahora tengo con mi hija, aunque tuviera menos cosas y fuera más pobre, jaja.

-¿Cuán importante es el buen sexo en la pareja para que esta siga junta o se separe?
-¿Sabes lo que me pasa a mí? Yo creo que hay gente mucho más sexual que otra. Hay gente que le da más importancia. Para mí, es importante, porque, como yo soy muy corporal, bailarina, me comunico mucho con eso, soy una persona muy afectiva, independiente de que haya gente que no lo es. Pero yo sí necesito comunicarme con mi pareja, así que le doy un 70% de todas maneras a la intimidad de la pareja, porque no solamente es tener sexo: generalmente después de la relación la pareja conversa, se regalonea
y se conecta, y conectarse es súper importante para mí, al menos, el poder tener una armonía en las relaciones. Creo que la mayoría de los problemas en las parejas es la falta de comunicación.

Mi Agenda
Las mejores empanadas: Las de La Punta. Iba a la del Arrayán, en Plaza San Enrique, pero la cambiaron. Me gustan porque son de champiñones, de espinacas, de tomate, de verduras, de cosas así.  No soy muy buena para el pino.

No sales de tu casa sin: Bloqueador solar

Tú última compra: Unas “patas” para hacer deporte.

Las mejores frutas están: Mmm, no soy muy buena para la fruta… están en el Caribe, jeje, las piñas, cosas así.

Para comer afuera: Me gusta mucho el Zully, el Emilio, el Barandiarán –ambos peruanos- y comer sushi. Amo el sushi. También me encanta ir con mis amigas al Liguria.

Mi pelo sólo en manos de: La Rosi Basic de “Mi Salón”, que queda ubicado por calle Juan XXIII. La recomiendo, se la puede llamar al 9-2324460.

Avisadores


RSS