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Dieta Cardiosaludable

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Tres de los factores de riesgo cardiovascular -la obesidad, el colesterol y la hipertensión- pueden reducirse si adoptamos nuevos hábitos a la hora de alimentarnos, apostando por una dieta cardiosaludable.
Reducir el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón podría estar en nuestras manos y depende de algunos cambios en nuestros hábitos de vida y alimentación. De acuerdo a la nutricionista del Centro Médico Vidaintegra, Ana Paula Rodrigues, una alimentación cardiosaludable consiste en una alimentación variada y balanceada en base a la pirámide alimentaria. Aquí nos da algunas pautas:

La Importancia del Desayuno

De acuerdo a la nutricionista del Centro Médico Vidaintegra el desayuno es fundamental ya que es el primer alimento del día y el más importante. Un buen desayuno es capaz de ayudarnos a prevenir las enfermedades del corazón y mantenernos en plena forma, aclara la especialista.
Un buen desayuno nos da energía para enfrentarnos a las tareas diarias y lo ideal es que nos proporcione vitaminas, minerales, fibra, proteínas y grasas beneficiosas para nuestro organismo.
Hacer un desayuno cardiosaludable consiste en evitar el consumo de grasas perjudiciales para el corazón y el sistema circulatorio, frenar el abuso de los productos industriales o precocinados y rompe con uno de los comportamientos más perjudiciales para la salud de niños y mayores: saltarse el desayuno.

Los productos que deben estar presentes en un desayuno sano son:
Pan: blanco y de preferencia integral ya que es rico en fibra. Está demostrado que el consumo de fibra disminuye las enfermedades cardiovasculares.
Azúcar: está presente en la fruta y algunos lácteos; aporta toda la energía del hidrato de carbono.
Miel: sana y nutritiva, da energía.
Fruta: están llenas de vitaminas, potasio y mucha fibra.
Leche y derivados: de preferencia de descremados fundamentales para el crecimiento por su aporte de calcio. Aporta proteínas, grasas, vitaminas A y B y minerales.
Cereales: fuente de hidratos de carbono, fibra y vitaminas.
Aceite de oliva virgen: previene las enfermedades del corazón, favorece el aumento del colesterol HDL o “bueno” y tiene vitaminas A y E. Se puede untar el pan.

La especialista aclara que en el caso de la azúcar el consumo en  pacientes obesos debe ser restringida. En el caso de los  pacientes con triglicéridos altos se debe moderar,  el consumo de miel, masas y alcohol por su alto contenido de azúcar.

• Consumir fruta y verdura en la dieta diaria (al menos cinco porciones entre frutas y verduras).
• Tomar cereales, especialmente integrales.
• Elegir productos libres de grasa: aves sin piel ni grasa, carnes magras y pescados.
• Aliñar las ensaladas, preferentemente con aceite de oliva virgen.
• Buscar el equilibrio entre el número de calorías que ingerimos diariamente con la cantidad que utilizamos en la actividad diaria. Es básico tener presente que tipo de trabajo y estilo de vida llevamos; si somos sedentarios quemamos menos calorías.
• Limitar el número de comidas altas en calorías.
• Reducir el consumo de productos con grasas hidrogenadas (están muy presentes en alimentos pre-cocinados e industriales).
• Moderar la ingesta de sal. Para potenciar se pueden utilizar especias.
• Controlar y reducir el consumo de bebidas alcohólicas.
 

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