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Claves para enfrentar y evitar la resistencia a la insulina

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La obesidad, el sobrepeso, el sedentarismo y una mala alimentación podrían ser factores que inciden en la aparición de la resistencia a la insulina en algunas personas. Este trastorno ha aumentado en la medida que los casos de obesidad y de desórdenes alimenticios se han incrementado. Ello, supone la hipótesis de que las células grasas inciden en la aparición de esta condición prediabética en los individuos.

La resistencia a la insulina es un trastorno cada vez más frecuente en las personas. Para Michelle Matthey, enfermera y docente Enac, “la causa principal de la resistencia a la insulina es la obesidad, es decir es una consecuencia del sobrepeso en exceso. En estos casos, el aumento de los tejidos adiposos se asocia a la producción de una serie de fenómenos que alteran la función de la insulina en los tejidos. Pero también, es importante considerar que el 25% de los sujetos insulino-resistentes no son obesos y son insulinorresistentes por factores genéticos”, señala.

Para entender esta condición, hay que tener claro que todas las células del cuerpo necesitan de glucosa para vivir y para que esto suceda, existe la insulina –hormona secretada por el páncreas- que ayuda a que el azúcar penetre en los tejidos del organismo. Sin embargo, el problema comienza cuando el páncreas pierde la capacidad de generarla, provocando un aumento de la glicemia, situación que si no es controlada con anterioridad, puede estimular la aparición de la temida diabetes.

Este trastorno, al no ser una enfermedad, carece de síntomas, pero según Matthey, se le asocia a algunas condiciones como acantosis nigricans (pigmentación en las áreas flexibles y pliegues del cuerpo), síndrome de ovario poliquístico, diabetes mellitus tipo 2, hígado graso, hipertensión arterial, dislipidemias (alteración de las concentraciones de lípidoslipoproteínas en la sangre) y síndrome metabólico (conjunción de enfermedades que aumentan el riesgo de padecer una enfermedad cardiovasculardiabetes mellitus).

Según Matthey, “con un tratamiento médico adecuado, se puede revertir esta condición, y en el 30% y 50% de los individuos se puede mejorar espontáneamente”. En este sentido, “la base del tratamiento requiere que la persona baje de peso, consuma alimentos saludables, aumente su actividad física diaria, elimine el hábito de fumar, en consecuencia, es fundamental que cambie su estilo de vida”; asegura.

En el caso de los tratamientos farmacológicos, “éstos están indicados para usarse en mujeres con síndrome de ovario poliquístico o en personas con alto riesgo de desarrollar diabetes, ya sea porque tengan una glicemia alterada o fuertes antecedentes familiares de diabetes”, sostiene la profesional.

Buenas medidas para prevenir la aparición de la resistencia a la insulina son ejercer un cambio de estilos de vida, donde se priorice por una dieta balanceada. “La evidencia científica disponible a la fecha permite concluir que la dieta ideal para evitar y tratar esta condición es aquella que contiene alimentos de baja cantidad de hidratos de carbonos al día”, sostiene. “Lo ideal entre 180 a 200 gramos, como  cereales integrales; comidas bajas en grasas saturadas, es decir, en grasas de origen animal – como queso amarillo, crema, mantequilla- y que a su vez, sean ricos en fibra vegetal y en ácidos grasos monoinsaturados como la palta, nueces, almendras, maní, aceite de oliva y en omega 3”, concluye.
 

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