Buscar
Bienestar: Yoga para la vida diaria

Al estrés hay que ponerlo en su lugar. No es tan importante como para que domine tu vida o te asuste y te impida avanzar. Pero debes tratarlo cuando se apodera de tus decisiones, eso sí. Existen varias terapias que pueden sanar a un ser humano de sus consecuencias, sobre todo cuando severas. Sin embargo hay varios ejercicios físicos, muy simples, que te ayudarán a evitar el estrés o a mantenerlo bajo control.
Uno: ésta es la más simple. Acuéstate de espalda sobre el piso (ojalá sobre un mat de yoga, pero si no tienes, una manta sobre el suelo puede servir), lleva las rodillas al pecho y las abrazas. Quédate allí descansando, con las rodillas pegadas al pecho. Con tres minutos basta. Mantén los ojos cerrados, escucha música que te relaje. Estás trabajando sobre tus glándulas suprarrenales, que son vitales en la contención del estrés.
Dos: también es muy simple. Acuéstate de espalda sobre el piso, lleva las rodillas al pecho, las abrazas y comienzas a balancearte sobre la columna. Debes ir de la nuca al coxis. El movimiento es relajado (lo hacías cuando eras niño o niña, sólo déjate llevar). También basta con tres minutos. Mantén los ojos cerrados y escucha música que te relaje. Justo sobre tus riñones, y actuando en conjunto con ellos, están tus glándulas suprarrenales o adrenales (son las que secretan la adrenalina). Con este movimiento, que masajea y relaja toda tu espalda, ayudas a regular el trabajo de las suprarrenales, cuya función es regular todas las respuestas de tu cuerpo al estrés: presión arterial, presión cardíaca, sueño-vigilia, etc.
Tres: este ejercicio es simple pero podría generarte algunas molestias si no estás bien elongado/a. Hazlo con cuidado. Siéntate sobre el suelo (en el mat o la frazada), abre y estira las piernas cuanto puedas, inclínate desde la cintura hacia adelante y deja las manos descansando sobre el suelo. Relájate; suelta la espalda baja, deja que tu cabeza cuelgue, que los músculos de tu nuca se estiren. También basta con tres minutos. Mantén los ojos cerrados, escucha música que te relaje. En esta posición estirarás y fortalecerás tus piernas y tu espalda y presionarás levemente el corazón, así es que lo obligarás a bombear con más fuerza (no es peligroso, no te asustes). En esta posición tu sangre irá con fuerza hacia todos los rincones de tu cuerpo, regulará tu temperatura y te fortalecerá.
Puedes combinar estos ejercicios. Dale tres minutos a cada uno. Te darás cuenta de que con menos de un cuarto de hora diaria de tu tiempo, podrás mantener el estrés a raya.



