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Aprender idiomas desde el jardín infantil

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La etapa más conveniente para comenzar es cuando el preescolar ya tiene una lengua materna establecida, que le permite comunicarse. Cerca de los cuatro años.

En un mundo globalizado, dominar una segunda lengua es fundamental para enfrentar y adaptarse a los continuos cambios de la vida moderna. Pero desde cuándo y cómo enseñarlo es la pregunta clave. Para Verónica Mardones, docente de la carrera de Técnico en Educación Parvularia de ENAC, “mientras más pequeño se inicie el aprendizaje de una segunda lengua, es mucho mejor. Sin embargo, es preciso destacar que es determinante la madurez del niño o niña”.
Otro aspecto relevante es el medio ambiente propicio para su aprendizaje, así como las horas que se determinen para esto. “Es importante considerar que la etapa más conveniente para comenzar es cuando el niño ya tiene una lengua materna establecida, que le permite comunicarse. Esto es alrededor de los cuatro años”, señala la experta.

Una innegable ventaja de los más pequeños es que no le temen al ridículo, por lo tanto, al iniciarse en el aprendizaje de un segundo idioma, lo escuchan, aceptan, adquieren y hablan sin problemas.

Juego y canciones en otro idioma
Un factor que facilita el proceso de aprendizaje de un segundo idioma en los niños pequeños es su necesidad de comunicarse. No obstante, es fundamental contactarlos con situaciones concretas, lo más cercanas a su realidad; por ejemplo, jugar a hacer rondas, cantar canciones conocidas, leerles cuentos que ya conocen en español, pero en un segundo idioma. Según destaca Mardones, “es importante que el énfasis sea en un ambiente facilitador y natural, no escolarizante, no es una clase”.

Para llevar a cabo este aprendizaje, es fundamental el nivel de preparación que tenga el educador, tanto del idioma como de las características particulares que asume en el proceso de aprendizaje en los preescolares y sobre cómo orientarlo. Idealmente, una educadora de párvulos con especialización del idioma.

En lo que respecta a los métodos propiamente tal, estos debe tener como eje central el “juego”,  que es la forma natural que tienen los niños de aprender. Además, deben aportarles mensajes comprensibles que verdaderamente desean recibir, es decir, métodos que tomen como principal referente sus necesidades e intereses concretos y que no los fuercen a la reproducción temprana de un segundo idioma, sino que les permita a los niños producir cuando “están listos”.

Actividades de aprendizaje
Para la educadora de párvulos, en líneas generales, se puede señalar una metodología que incluya los siguientes tipos de actividades de aprendizaje:

Actividades centradas en el “imperativo”: La educadora da órdenes que el niño o la niña ejecuta sin hablar. En primer lugar, hace mimo ella misma del "gesto respuesta" que el niño o la niña ejecuta, o bien utiliza marionetas.

Actividades centradas en la “interrogación”: Se trata de “Juegos de preguntas y respuestas”. Las respuestas pueden ser dadas por: la mímica, el gesto, la palabra.

Actividades centradas en la afirmación, “la negación y la exclamación”. Estas se presentan en forma de diálogo.

Como elementos de apoyo, agrega la profesional, el uso de recursos audiovisuales es imprescindible, por ejemplo: reproductor de sonido (radio, u otro),  DVD o CD ROM, TV.  Estos se requieren porque el entrenamiento del oído y el ejercicio oral es vital en el aprendizaje de un idioma. Además, el uso de películas, videos, etc. es sumamente estimulador para el niño.
 

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