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Terapias complementarias: ¿Cómo tratar el déficit atencional en niños?

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Distracción fácil, desorganización, falta de memoria, desorden, impaciencia, poca tolerancia a la frustración, impulsividad, hiperactividad, bajo rendimientos escolar son algunas de las características que poseen los niños con déficit atencional. Sin embargo, aunque pareciera que muchos niños sufren de este mal, realmente no es así; por eso los padres deberían ser precavidos y buscar más de una opinión profesional, antes de comenzar cualquier tipo de tratamiento, ya que esto puede marcar una gran diferencia en la salud de sus hijos.

Cada día es más común encontrar niños con falta de atención frente a los estudios, con baja retención y poco entendimiento en las materias escolares o en las situaciones cotidianas de la vida. Ante ello, muchos padres se desesperan cuando comienzan a reconocer estas características, que podrían no ser propiamente tal del déficit atencional, y no saben a quién recurrir o qué medidas tomar.

Estudios de la Asociación Psiquiátrica Americana comprueban que sólo un 5% de los niños en edad escolar sufre de déficit atencional. Teresita Espinoza Woters, directora de la Escuela de Terapeutas Florales “Edward Bach Chile” y terapeuta floral especialista en Déficit Atencional,  cree tajantemente que este problema “ha sido muy manoseado durante los últimos años desde la visión de la ciencia, ya que las investigaciones que he desarrollado comprueban que el déficit no está a nivel neuronal, ni en el cerebro, por lo tanto no debe ser tratado como una enfermedad”, sostiene.

La terapeuta recomienda que los padres observen y reconozcan si sus hijos presentan algunas características entorno a este cuadro de atención.  Los niños con déficit son “de distracción fácil, desorganizados, desmemoriados u olvidadizos, inmaduros, poca tolerancia a la frustración, sufren accidentes, son inquietos viendo una película, menos podrán atender una clase de matemáticas; también, algunos presentan problemas sociales como andar solos, de baja autoestima, sufren con las burlas de sus compañeros o son estigmatizados por sus profesores, creando instancias de dolor en la familia”, comenta la directora. Suele suceder que cuando el niño padece de déficit atencional, “no sólo él es el afectado, sino que también su entorno familiar, puesto que algunos padres comienzan a creer que sus hijos son tontos, castigándolos y discutiendo entre ellos. Mermando en la estima del niño”, comenta la especialista.

Otro punto importantísimo, es averiguar todos los tratamientos tradicionales y complementarios que existen y su visión frente al problema. “Es fundamental considerar las causantes de este problema. Por ejemplo, para los terapeutas florales el déficit atencional es consecuencia de alguna situación negativa que haya vivido el bebé en el período de su gestación, es decir, antes, durante y después del nacimiento, hasta cumplir los 6 meses. Además, se debe evaluar cómo vivió la madre el embarazo, si vivió algún trauma o situación determinada durante el parto. Si existen traumas determinados durante cualquiera de los tres períodos mencionados, es probable que el bebé no quiera estar “aquí y ahora”, es decir, no preste atención al momento que está viviendo, evadiéndolos”, señala Espinoza.

Para los terapeutas florales es fundamental enseñarles y apoyar a los niños en el proceso de evaluar, concientizar y focalizar conscientemente las cosas, para que crezcan y maduren. Según la directora, con ayuda de las flores esto se logra sin dejar secuelas, ya que las esencias son inocuas. Por eso, que las terapias florales son una excelente alternativa para diagnosticar y tratar este problema, ya que es un proceso consciente- que toma un período de tiempo- en el cual se busca la curación definitiva para que el niño pueda superar este desequilibrio para enfrentar la vida con todas sus potencialidades, con todas sus habilidades y sintiéndose feliz de ser él.

¿Cómo funcionan las terapias florales?
El tratamiento funciona consumiendo esencias florales, que contienen la energía de diferentes flores, las cuales actúan por vibración energética en el cuerpo físico, mental y emocional. A medida que se toman las fórmulas de flores, se equilibra y educa la energía interna para no volver a repetir el desequilibrio, causante de la enfermedad. En el caso del tratamiento para el déficit atencional, al primer mes de terapia, los niños empiezan a tener cambios importantes, pero, se recomienda que permanezcan entre 6 a 18 meses.

Las fórmulas de esencias florales que se utilizan provienen del desierto y sur de Chile,  y se agrupan por áreas, porque el déficit atencional no tiene sólo una causa sino más de 12 aristas diferentes, enfocados a sanar los traumas; trabajar la relación con su madre; las carencias con el padre; la protección; la concentración; el orden mental; la encarnación; la calma activa, en el caso de hiperactividad; la tolerancia y la valentía.

Estas fórmulas están especialmente pensadas para ponerlas todas en un frasco, si hace falta y permitir que los padres que no quieren dar medicamentos a sus hijos, vean que existen otras posibilidades muy efectivas.

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