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Proteger los oídos de los niños

El exceso de ruido en las salas de clases, sumados a posibles problemas respiratorios genera que alrededor del 15 por ciento de estos niños sufran algún problema auditivo.
Durante el período de clases los jóvenes están más expuestos a sufrir problemas auditivos. Las razones, principalmente son dos: la primera relacionada con las enfermedades del aparato respiratorio y la segunda es el alto nivel de contaminación acústica existente en las salas de clase, que en ocasiones llega a superar los 50 decibeles de intensidad.
Aproximadamente el 17 por ciento de los escolares entre 4 y 14 años padecen de pérdida auditiva, según cifras de la Sociedad Chilena de Otorrinolaringología. El doctor Ernesto Ried, otorrinolaringólogo de la Universidad de Chile y Director Médico del Instituto de Otología, asegura que los niños son más propensos a desarrollar enfermedades auditivas sobre todo hasta los 8 años, ya que pueden tener una deficiencia del sistema inmunitario.
Según cifras que maneja la Sociedad Chilena de Otorrinolaringología se estima que entre un 60 y un 80 por ciento de los niños chilenos menores de un año han tenido al menos un episodio de otitis media supurativa, y un 60 por ciento sufre una recaída en el transcurso de un año
El profesional señala que en general, el tratamiento de las otitis consiste en la recomendación de antibióticos que ataquen la rinofaringitis o sinusitis. Si bien en la mayoría de los casos se recuperan bien, existe un porcentaje de estos pequeños pacientes que queda con problemas en la caja del tímpano. “En casos de otitis media crónica, si quedan lesiones, se evalúa la posibilidad de una solución auditiva más definitiva como una cirugía”, agrega Ried.
Respecto a la segunda causa de problemas auditivos en escolares Luis Ortega, fonoaudiólogo de la Universidad de Chile y de los centros Gaes, asegura que los escolares en Chile viven muy expuestos a los ruidos cotidianos de una sala de clases: movimiento de sillas, gritos, timbres, entre otros.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que para poder oír y comprender los mensajes orales en el salón de clase, el nivel de sonido de fondo no debe ser mayor de 35 decibeles. La exposición crónica al ruido durante la primera infancia puede dificultar la adquisición de la lectura y reducir la motivación. Mientras mayor sea la exposición, mayor será el daño.
Los niños que viven en áreas más ruidosas presentan alteraciones en el sistema nervioso simpático, lo que se manifiesta en mayores niveles de la hormona del estrés y presión sanguínea más elevada en estado de reposo. El ruido también puede producir deficiencias y errores en el trabajo y algunos accidentes pueden indicar un rendimiento deficiente.



