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Nutrición del preescolar

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“La etapa de 2 a 6 años tienen una particular importancia en el establecimiento de los hábitos alimentarios y actitudes que predominarán a lo largo de toda la vida y que influyen en su crecimiento y desarrollo normal, por lo que es importante conocer las necesidades nutricionales, con el fin de introducirlo de manera paulatina y adecuada a una buena alimentación. Los familiares representan su principal referencia, de los que aprenden por imitación y copiando las costumbres alimentarías y la forma de comportarse en la mesa”, señala Mary Galleguillos, Directora de la Facultad de Nutrición y dietética de la Universidad Autónoma.
Recomendaciones
La especialista de la Universidad Autónoma entrega algunas recomendaciones para alimentar de forma adecuada a los más pequeños de la casa.
1. El niño debe consumir alimentos variados para asegurarse una buena nutrición. Cada día debe comer de los 5 grupos de alimentos de la Guía Pirámide de los Alimentos.
2. Darle al niño una dieta alta en proteínas: aumente el consumo de leche con bajo contenido en graso, huevo bien cocido, prefiera ave, pavo y aumentar el consumo de pescado. Cocinar trozos con pocas espinas y guisarlos de diferentes formas, de manera que resulten más atractivos: con salsa, al horno, en croquetas, albóndigas. Los quesos en general son de alto contenido graso y de sal, por lo que debe moderarse su consumo.
El huevo y las leguminosas (Ej.; lentejas) pueden reemplazar a la carne en alguna oportunidad.
3. Una dieta alta en vitaminas y minerales: vegetales verdes y amarillos; palitos de verdura crudas, un alto porcentaje de niños no comen tres porciones de verdura al día, que es la cantidad recomendada para ellos. Jugos de frutas naturales; frutas frescas y crudas, excepto fresas y moras; miel, prefiriendo siempre la más oscura.
Las frutas, verduras y otros componentes de la dieta contienen fibra, nutriente que ayuda a mantener un ritmo regular del tránsito intestinal. Aumenta le consumo de legumbres y leguminosas.
4. Usar de preferencia aceites vegetales como el aceite de oliva, lo importante es incluirlos diariamente pero vigilar la cantidad utilizada. Evitar el consumo de chorizo y tocino, difíciles de digerir. Dejar las frituras para ciertas ocasiones.
5. No combinar siempre y rutinariamente la leche con chocolate o con té, ya que impide la absorción del calcio.
6. Moderar el consumo de azúcar.
7. Moderar el consumo de sal.
Colaciones saludables
Frutas frescas: sandía, melón, plátano, durazno, naranja, ciruelas, piña, papaya, uvas, y mandarina, jugos de frutas.
Verduras: brócoli, coliflor, zanahoria, pepino, apio, zapallo.
Huevo, atún.
Panes integrales, galletas María, de animalitos, palomitas, galletas integrales.
Varios: yogurt natural o de fruta, nueces, maní, almendras, rollitos de jamón de pavo.
Yogur con bajo contenido de grasa y azúcar, barras de cereal, un sándwich hecho en casa, o un trozo de torta casera.
Colaciones no saludables
Dulces, en exceso bebidas gaseosas, gelatina, jugos procesados y otros alimentos muy azucarados.
Alimentos grasosos, frituras y comida chatarra.
Café, té.
Mayonesa, salsa de tomate procesada.
Condimentos fuertes.
Tener mucho cuidado con las pepas de las frutas y con alimentos “pequeños”, como arvejas y frutos secos por el riesgo de atragantamiento.
No des a tu niño o a cualquier miembro de la familia alimentos comprados en la calle de dudosa procedencia.
Alimentos salados ricos en grasas y aceites, papas fritas.
También es no saludable consumir cualquier alimento en cantidades excesivas.



