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Exámenes de admisión: Atentos a la sobreexigencia

Han sido cuestionados por el alto nivel de estrés al que se someten los niños al enfrentarse a uno de estos procesos para poder ingresar a determinado establecimiento. Sin embargo, no podemos abstraernos de ellos porque son la forma en que los establecimientos educacionales han instaurado para seleccionar a sus alumnos, considerando el tipo de alumno que desean tener. Pero el primer mandamiento de todo este proceso es no estresar a los niños haciéndoles sentir lo “importante” que es determinada prueba y lo segundo saber qué es lo que miden.
La problemática se inicia alrededor de los cuatro años cuando los niños van a ingresar al Prekinder, y el examen mide básicamente el nivel de madurez de los niños; no se trata que sea un superdotado, sino que pueda resolver, de acuerdo a su edad, ciertas pruebas, sabiendo que hay diferencias particulares entre un establecimiento y otro de ciertos parámetros:
Motricidad fina: se evalúa que sepa seguir un trazo, pintar sin salirse de los márgenes, incluso saltar, correr y parar sin perder el equilibrio.
Desarrollo intelectual: se pide dibujar, por ejemplo, una figura humana, entre más detalles tenga mayor es el grado de madurez.
Desarrollo de lenguaje: se hacen analogías como por ejemplo el gorro en la cabeza, o determinar el elemento que no está relacionado, por ejemplo, vaca, caballo, oveja y zapato; esto sirve para ver el desarrollo de la comprensión del lenguaje.
Otro aspecto que se busca medir es la utilización del lenguaje y pronunciación al describir una fotografía o dibujo. La concentración y también es evaluada, habitualmente se cuenta una historia corta o cuento y luego se hacen algunas preguntas respecto de la historia.
Pensamiento lógico-matemático: aquí son varios los elementos medidos. Ordenar en forma consecutiva o seriada, por ejemplo por colores o por tamaño. Reconocer formas geométricas, saber contar por lo menos hasta el cinco, reconociendo números y la cantidad por ejemplo con sus dedos.
Comportamiento social: se solicita que los padres lleven a sus hijos al jardín para que pasen de una a más horas junto a una educadora de párvulos y otros niños, ver cómo se desenvuelve solo, cómo se relaciona con sus pares y su grado de autonomía.
Consejos para ayudar a los niños
Muchas veces no son los niños los que se estresan, son los padres los que más sufren porque buscan que sus hijos ingresen a los colegios que son de su preferencia, incluso muchos creen que es el proceso de “certificación” de que sus hijos son “inteligentes”. Aunque lo más importante es saber qué tipo de colegio es el más adecuado para cada niño.
No hacerlo pasar por este proceso muchas veces, es decir, tratar de limitar la postulación a los colegios, ojalá no más de dos o tres.
Ir contándole a los niños con anticipación sobre esta visita al colegio y la posibilidad ir a dar la prueba.
Evitar mostrarse nerviosa los días previos y mucho menos el mismo día del examen; la idea es tomarlo como un paseo como una visita más a un lugar donde se encontrará con otros niños para jugar.
Y bajo ningún aspecto amenazar y tratar de sobornar a los niños para que se porten bien.



