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Especial Novios - Manejar la ansiedad del día “D”

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La angustia es un estado emocional complejo caracterizado por tensión, inquietud, sensación de alarma, temor y un notable cortejo somático. Si bien en castellano se distingue entre Ansiedad, que se relaciona con el componente psíquico de la emoción, y Angustia, que implica todo un componente orgánico-visceral, en inglés y otros idiomas no se establece tal distinción. De hecho la Ansiedad es un sistema de alarma que se dispara en cualquier situación de peligro para la estabilidad física o psíquica del sujeto. Por tal razón es un síntoma inespecífico que traduce amenaza de desequilibrio y puede encontrarse en una gran variedad de situaciones que van desde la normalidad a la franca patología.
La angustia que flota cada vez más en los novios al acerca el día “D” es una emoción de tipo circunstancial a su devenir histórico (matrimonio), en ocasiones es productiva y genera actitudes nobles y relativas ante su existencia. En otras ocasiones, la angustia emerge en relación a estímulos o situaciones concretas. En cualquier caso, la angustia normal se explica cuantitativamente y cualitativamente en relación con el estímulo que la desencadena, por ejemplo: Confección de la lista de invitados, Realidad económica o costos asociados a la boda, Decisión de efectuar un matrimonio austero o fastuoso.
Para que los novios puedan tener control de la preparación del matrimonio antes y durante el día “D”, deben realizar una pausa, respirar profundo y analizar sus conductas y niveles de energía en la que se encuentran.
Mientras más se acerca el día D, a alguno de ellos les puede manifestar un episodio brusco de angustia, de aparición nocturna o diurna, caracterizado por una descarga vegetativa, intenso agobio, frecuentes vivencias de muerte, ansiedad y eventualmente inquietud psicomotriz, cuya duración no sobrepasa los 15-20 minutos, en estos casos estamos frente a un novio o novia con Crisis de Angustia. Aunque puede que el cuadro polarice hacia un síntoma dominante (crisis asmática, seudovértigo, despersonalización, disnea, sensación de ahogo, sudoración, palpitaciones o taquicardia, mareo o sensación de inestabilidad, alergias o molestias precordiales, oleadas de frío o calor, náuseas o molestias abdominales, sequedad de boca, cefaleas, etc.)
También se puede instalar la Ansiedad generalizada, cuyos síntomas son muy similares a los de las crisis, pero sin la manifestación vegetativa crítica ni la vivencia de cataclismo físico o mental de éstas, y se presenta como: Tensión motora (temblor, inquietud, sobresaltos, tensión y alergias musculares, fatigabilidad), Hiperactividad autónoma (palpitaciones, opresión precordial, manos frías y húmedas, diarrea, disfagia, sofocos, escalofríos, mareo, sudoración, náuseas, etc.), Expectación aprensiva (inquietud interna, desasosiego, vivencias de amenazas, temores difusos, inseguridad, presentimiento de la nada o disolución del yo), Vigilancia y alerta (nerviosismo, impaciencia, irritabilidad, falta de atención y concentración, hipervigilancia, insomnio de primera mitad de la noche, mala calidad del sueño, pesadillas).
Como manejarlo
Incorpora emociones positivas en su mente (alegría).
Cada vez que aparezca tensión pone pausa a tu conducta, relájate y respira lentamente.
Registra en todo momento del día las ideas que le vienen a la cabeza con relación a tu matrimonio.
Reúnete con tu pareja en un lugar acogedor y tranquilo para exponer con calma y claridad sus ideas.
Debes tener siempre presente que tu pareja es lo más importante en el día “D” (amor mutuo).
Cuando selecciones a tus invitados considera a las personas más significativas en tu vida (padres, hermanos, abuelos, tíos, amigos, etc.).
Luego de la toma de decisión planifica la asignación de tareas de acuerdo a tus habilidades personales.
Chequea semanalmente las tareas asignadas.
Implementa un Centro de Costos con más de una cotización para tomar la decisión por tareas asignadas (lugar, menú de cena, vestuario, desplazamiento, noche de bodas, luna de miel, etc.).
Busca un interlocutor válido para ti, que actúe como coordinador de las tareas asignadas, recuerda que estarás casándose y las cosas deben fluir armónicamente.
Finalmente, debes tener a mano un Plan de Contingencia (Plan B, por si falla algo).
No olvides que el matrimonio es un gran paso en la vida, el cual no se debe improvisar sino que planificar y construir día a día.
Rodrigo Alejandro Avalos Espinoza
Psicólogo
Providencia 455. Edificio Parque Providencia, Piso 8, Depto. 814.
Tel: 8948319 / rodrigoavalose@gmail.com



