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Entrevista - Alejandro Guillier

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El reloj marca las 16:50 y a Alejandro Guillier le advierten que queda poco para su salida al aire. Debe presentar las noticias de la tarde. En él no se advierte nerviosismo, los minutos corren, conversa, bromea y ya en el filo del tiempo, se maquilla, se prepara… se concentra.

 

Bien “terneado” y sonriente entra al nuevo set. En el piso menos 2 de TVN, lo recibe el diminuto y tecnológico escenario desde donde transmite las informaciones del Canal 24 Horas sólo noticias. Claramente, el escenario es distinto, es sólo él y el estudio, aquí no hay camarógrafos o más personas en el set. Pero, para el ex presidente del Colegio de Periodistas, esto no es un problema, ya que igual se las ingenia para bromear con sus compañeros de trabajo, con unos audífonos casi imperceptibles.

 

“Soy el más veterano del equipo” dice entre risas, aludiendo al joven equipo de reporteros que trabaja con él. Pero ésto no es un problema para Guillier, por el contrario se muestra fascinado de estar aprendiendo de las nuevas generaciones de periodistas tecnológicos. En gran medida fue por esta razón que optó por dejar su casa televisiva de 10 años, Chilevisión, para estar en este hito comunicacional que llegó para quedarse, la televisión segmentada.

 

 

Alejandro ¿Qué razones motivaron a que te decidieras al cambio de canal, luego de diez años en Chilevisión?

Primero, soy de la opinión que no puedes mantenerte en un sólo medio por tanto tiempo, ya que corres el riesgo de transformarte en un funcionario más, y terminas perdiendo tus elementos distintivos. Segundo, hay desafíos que uno tiene en la vida y a mí me interesan los cambios, la innovación…me pareció que un ciclo de diez años en Chilevisión era un período prudente y suficiente. Y tercero, me interesa mucho lo que se viene ahora con la televisión digital, y tuve la posibilidad de integrarme al Canal 24 Horas.

 

¿Querías ser parte de la televisión del futuro?

Me interesaba y me interesa la comunicación digital, cómo se abordan las audiencias, la segmentación de contenidos, son nuevas formas de hacer periodismo. En la televisión 24 horas el concepto es de noticias en desarrollo, no la versión final. No ofreces algo hecho, sino que vas participando en el proceso de construcción. Es vivir la noticia, no sólo presentarla, aquí humildemente reconozco mi ventaja, ya que al tener una rápida capacidad analítica, puedo seguir un hecho y darme cuenta de las cosas que hay detrás y establecer contextos… entonces, es un desafío hacer un noticiario de este tipo.

 

¿Qué balance haces de estos meses de 24 Horas sólo noticias al aire?

Nos ha ido muy bien, una de las razones es que el equipo es bastante bueno, son jóvenes con cierta experiencia, elegidos con pinza. Es una buena apuesta, estamos frente a una generación que tiene mucha soltura audiovisual y la gente ya entendió el concepto, quizás no es un canal para verlo todo el día, es para estar entrando y saliendo según tus necesidades. Es información, noticia dura, rápida, ágil. También el hecho de que existan dos canales de “sólo noticias” legitimó el concepto y a la vez se potencian.

 

Fuiste pionero, en desempaquetar el rol de lector de noticias en Chilevisión, dando opinión, dejando entrever tu postura frente a determinados temas, mostrando libros al cierre, bromeando con camarógrafos, en resumen: mostrándote como una persona más lúdica y cercana al público. Hoy estás en un formato que no permite, por tiempo, que tengas un dialogo más cercano con el público. ¿Extrañas esa instancia?

Son medios distintos en momentos diferentes. Cuando yo comencé a opinar era porque la sociedad chilena estaba cambiando, venía de una sociedad muy empaquetada y asustada, por la transición de la democracia, por lo tanto, nadie se atrevía a salir del huevo. Mi estilo opinante era una manera de decirle al chileno que podía confiar en la democracia y que discutir y debatir era parte de esa democracia y no un defecto. Pero, cumplida esa meta se puede volver a ciertas formalidades. En la medida que fuimos creando espacios de discusión como “El Termómetro” o  “Tolerancia Cero” los logros se iban cumpliendo, en mi etapa final en Chilevisión, ya casi no opinaba, porque ya existían esas instancias de debates por las que luchamos.

 

¿Es cierto que negociaste con TVN, con la idea de tener un programa de corte más político y de conversación como es “Factor Guillier”?

Sí, era parte del paquete. La primera parte del trato era, hacer televisión digital y además desarrollar un programa político. La política me gusta y es en lo que me he especializado siempre, pero el programa, tiene más de talk show, es decir, no mostrar la política como algo “grave”. La idea siempre fue mostrar entrevista- espectáculo, combinar preguntas del periodismo duro y temas más personales. Es necesario derribar mitos de los políticos, a mi juicio nuestra clase política es bastante competente.

 

¿Por qué razón?

Primero porque el elector está apostando cada vez más al personaje que a las ideas abstractas, porque el mundo moderno no admite ideas tan impenetrables y que sean capaces de explicarlo todo. Lo que la gente busca es hacer las cosas de otra manera, encontrarse con gente con nuevos estilos de trabajo, con apertura mental, con cierta vocación de servicio. Es importante que los programas políticos también cambien y apunten a lo que son los ejes, por los cuales los chilenos, hoy votan. En ese sentido, es necesario conocer el compromiso de los candidatos y hay que mostrar a los políticos como humanos. Es necesario derribar ciertos mitos, a mi juicio nuestra clase política, a pesar de todo, es bastante competente.

 

¿“Factor Guillier” está pensado como programa para condimentar el escenario político en un año de elecciones?

Sin duda, pero, si este año no hubiese sido de elecciones, el corte del programa hubiese sido social y con temas ciudadanos. 

 

¿Sientes que le hace falta, al país, la irrupción de nuevos personajes políticos?

Desde luego, pero, ya los jóvenes están apareciendo. La candidatura  de Marco Enríquez- Ominami es decirle a la clase política tradicional y gerontocrática nuestra, que ya es hora de abrirse, no que se vayan para la casa, pero que dejen espacio a gente nueva. Hay rebeldía y molestia en la gente, no porque los políticos tradicionales lo hayan hecho mal, sino porque hay que democratizar el cuento, hay que abrir nuevos espacios y los medios de comunicación aquí juegan un rol muy importante, hay que tratar nuevos temas, pero también hay que generar espacios para nuevos protagonista de la noticia, nuevas voces, nuevas fuentes.

 

¿Sientes que la sociología te ha ayudado a ser un profesional de las comunicaciones más integral?

Evidentemente. Lo que se necesita hoy es un periodismo más interpelador, que ponga temas, que advierta los cambios y los lleve a los medios.

 

¿Como sociólogo cuál es el peor  mal de la sociedad chilena?

El doble estándar, vivimos más del discurso que de los hechos. Es muy de la cultura nacional esta inconsecuencia, pero todavía es un país sano dentro de todo.

 

 ¿Qué característica tuya, crees, que te hace cercano al público?

Yo creo que soy una persona que se preparó bien para su pega… Me daba cuenta que hacer periodismo era una cosa delicada, quería estar instruido, estudié sociología, periodismo, después hice un postgrado, quería ejercer un periodismo que tuviera sentido, que fuera relevante y que aportara al debate nacional y mi arribo a la tele fue con experiencia, madurito, no sólo lleno de puro entusiasmo. Creo que esa sumatoria de hechos te entrega la confianza para pararte y hablar con propiedad de situaciones que manejas.

 

¿Como ves las actuales generaciones de periodistas?

Es una generación muy tecnológica, y el sentido profesional es más sólido, son muy celosos de su independencia. En mi época teníamos lealtades ambiguas, la política… bueno eran otras circunstancias… Hoy, en cambio, los jóvenes se aproximan al mundo desde otra manera, crean ambiente, se relacionan, hacen cosas juntos y forman sociedad. Están más dispuestos a enfrentarse a la sorpresa, a resolver problemas. Las generaciones anteriores, formadas en torno al libro, tenemos un pensamiento lineal con la idea del progreso donde todo tiene una finalidad. Pero, para los jóvenes lo esencial es la búsqueda, el sentido se va descubriendo.

 

 

Sus amores, sus pasiones

Alejandro no oculta hacia donde van sus intereses. El fastidio que le provoca la situación de Colo- Colo, la nostalgia por su querida Antofagasta, la efervescencia política de un año previo a elecciones y el amor por su familia, son temas frecuentes en sus distendidas conversaciones.

La familia del periodista está compuesta por su señora Cristina (antropóloga) y sus tres hijos Andrés (periodista), Cristóbal (profesor) y Alejandro el menor (músico y mago). “Los tres son bastantes estudiosos y se vuelcan harto en las actividades que desarrollan”, comenta orgulloso. Gran parte del tiempo lo comparte también con Tai y Ju-Ju (Taína y Julieta) sus nietas.

 

¿Qué te hace admirar a una persona?

Me fijo en las cualidades personales, la calidad humana, la nobleza, honestidad y rectitud, principalmente. No podría admirar nunca a un tipo brillante si es un patán.

 

¿Estás acostumbrado a ésta nueva rutina, al impacto que tuviste o tienes a nivel familiar, con los horarios?

Sí, comienzo tempranito el día: de 6:00 a 10:00 hrs. en ADN Radio y ahí prosigo mi rutina diaria. Me hago el espacio familiar, trato de ir almorzar todos los días a mi casa, por ejemplo.

 

¿Parte de tu familia sigue viviendo en el norte?

Sí, tengo dos hermanos en Antofagasta con sus respectivas proles y mi madre vive en La Serena.

 

Algún secreto que desees confesar…

¡Ufff, las cosas que uno ha visto como periodista!… hay cosas que no puedo contarte porque no tengo pruebas, pero hay otras… que no puedo confesar porque quedaron juramentadas y sacramentadas en el “off the record”.

 

¡Quedamos donde mismo…!

Quizás, cuando los personajes estén envejecidos por el tiempo, publique un libro, ocurre que manejo muchos archivos de lo que pasa en el país, pero poco de lo que me pasa a mí. Tengo que ordenar mis datos y saldría algo bueno, te lo aseguro…

 

¿Has tenido algún entrevistado, especialmente desafiante?

Noo, lo que pasa es que tengo una forma de preguntar, que no es buscada, no agresiva, es parte de mi personalidad. Pero, claramente he tenido un par de encontrones con algunas personas. Recuerdo una vez una discusión con Alberto Espina, a quien consulto con regularidad porque lo encuentro serio, debido a una información de un periodista que se vio involucrado, injustamente a mi entender, en una denuncia de vínculos con las FARC con los mapuches. Nunca estuvo vinculado con este grupo, sólo fue un contacto periodístico. Entonces hubo un fuerte malentendido con él por esta acusación, pero en todos estos años, no han sido más de dos o tres encuentros desafortunados con entrevistados.

 

Estamos en nuestra edición aniversario, revista DATO Avisos cumple 27 años ¿Cómo ha sido tu experiencia con la revista, la has leído, te ha servido?

Sí, claro es una revista que está en todas las casas, es útil. La sociedad moderna no se mueve sin información, e información hay de distintos tipos, hay montón de publicaciones que te resuelven problemas, porque entregan datos prácticos para la vida cotidiana. Es importante entender que el periodismo está en todo, no sólo en la cosa trascendente, internacional, también está en el diario vivir, ayudándole a la gente a conocer cuáles son sus derechos y presentándoles alternativas para que tome mejores decisiones. Eso, es muy valioso.

 

DATO Avisos es una revista gratuita…

Es harta gracia que cumpla un año más de vida, yo he trabajado en varios medios que no han durado tanto… Si un medio de comunicación se mantiene, por tantos años, quiere decir que cubre, efectivamente, una necesidad. Mayor razón para seguir renovándolo, la capacidad de cambiar demuestra vitalidad y vigencia. ¡Felicitaciones!

 

 

 

Mis Datos

 

Restaurante: “La Herrería de José Luis” (Av. Larraín 6859, La Reina. Tel 277 0203)

“El Otro Sitio” (Antonia López de Bello 53).

Comprar mariscos para comer en casa: “Las Conchitas” mercado de Ñuñoa, los preparan muy bien.

Frutería: “Don Carlos” (esquina de Coventry con Simón Bolívar)

Página web: Me gusta “El Mostrador” por sus buenos comentarios y editoriales, por su parte analítica.

Tenis: “Mi Club” con la verdadera familia del tenis (Valenzuela Puelma 8551, La Reina, frente al Parque Intercomunal).
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