Buscar
El apego, más importante de lo que se piensa

Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 st1\:*{behavior:url(#ieooui) } /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}
Mucho se ha hablado en los últimos días del postnatal extendido, la lactancia exclusiva y el apego, pero ¿Qué es el apego?
El apego es un concepto que se desarrolló en los años cincuenta, que enfatizaba la importancia de la relación entre las experiencias de un individuo con las figuras significativas y su posterior capacidad para establecer vínculos afectivos.
“Apego alude a todas las conductas por las cuales un individuo mantiene o busca proximidad con otra persona considerada como más fuerte. Se caracteriza por la tendencia a utilizar al cuidador principal, generalmente la madre, como una base segura desde la cual explorar los entornos desconocidos y hacia la cual volver como refugio en momentos de tensión”, señala Cecilia López, docente de Psicología de la Universidad Andrés Bello.
Los vínculos que se establecen tempranamente en la vida de un individuo constituyen los cimientos y son fundamentales y estructurantes en el desarrollo de la personalidad. La calidad de estos vínculos contribuye de un modo considerable en la salud mental de un niño. Por ejemplo, si el vínculo no logra generar confianza personal y seguridad en el niño, es más probable que se desarrollen trastornos en la línea de la ansiedad de separación, entre otros. En cambio, si el vínculo le permite al niño lograr tales sentimientos será un aporte a su sano desarrollo y fomentará la capacidad de vincularse con otros.
El mantenimiento de estos vínculos de apego es una fuente de seguridad que permite al niño tolerar los sentimientos de tristeza, rabia e ira frente a situaciones de amenaza de pérdida. El apego efectivo es un vínculo afectivo que favorece el desarrollo de la seguridad y confianza en sí mismo y al mismo tiempo, incrementa la capacidad de exploración del mundo y la autonomía personal.
“Existe una condición básica para que se construya un adecuado vínculo, y es que exista una cuidadora estable, la madre u otra persona, que se pueda convertir en una figura significativa para el niño. Los cambios constantes de cuidadoras, lo que sucede en hogares o instituciones de acogida, y la inestabilidad atentan contra las posibilidades de que un niño establezca un vínculo seguro” dice la Psicóloga.
- La sensibilidad materna, es decir, la capacidad de captar, comprender y responder a las señales que entrega el niño favorece la confianza del niño en sí mismo y por tanto un vínculo efectivo.
- La capacidad de los padres para proporcionar al niño una base segura y desde esta base promover la exploración del entorno.
- La capacidad reflexiva de los cuidadores, es decir, poder regular, modular y simbolizar la experiencia afectiva le permitirá a su vez contener y relacionarse con la expresión afectiva de su hijo. Esto va a facilitar el desarrollo de la capacidad de pensar del niño acerca de sus propias vivencias y estados emocionales y de los otros.
“Los beneficios de establecer un adecuado vínculo durante las etapas tempranas de la vida, se asocian a las posibilidades de que un niño estructure una personalidad sana, es decir, que sea capaz de confiar en sus recursos personales y ser creativo, relacionarse e interesarse por su entorno, vincularse con otros personas adecuadamente, y lograr autonomía personal. Las relaciones que se establecen durante los primeros años del desarrollo van a constituir la matriz de las relaciones que el niño establezca posteriormente con otros, por ello uno de los beneficios para el niño también es que permite desarrollar la capacidad de vincularse y amar”, enfatiza la docente.
Los beneficios para los padres tienen que ver con que ellos se ubican en la vida emocional del hijo como figuras significativas en las cuales pueden depositar su confianza y volver a ellos en momentos de tensión, tristeza o confusión, restableciendo así su equilibrio emocional. En esta misma línea, los padres pueden acompañar muy de cerca el crecimiento y los distintos desafíos que eso implica.
“Desde el inicio de la vida, en general los cuidados del niño en nuestra cultura, quedan a cargo de una cuidadora o la madre quien asume esta labor y quien ha sido foco de extensas investigaciones acerca de su impacto en el establecimiento de la relación temprana. El padre, en cambio no ha recibido la misma atención y esto se deja ver en la literatura. A pesar de ello es importante destacar su rol, en tanto es quien acompaña a la madre en la realización de estos cuidados. En los primeros años de un niño, el padre debe facilitar que la díada madre- hijo se consolide y en ese sentido, es él quien puede otorgar protección y cuidados para que ella pueda ejercer sus funciones maternas y fortalecer el vínculo temprano. El padre al inicio debe procurar filtrar los agentes que pudieran interferir en esta relación, como por ejemplo dar tranquilidad a la madre, asumir el cuidado de otros hijos, colaborar en tareas domésticas y traslados de otros menores de la casa y facilitar en general un clima tranquilo a la madre. Posteriormente, el padre asume un rol mas directo con el niño a través de juegos y actividades que permiten que el niño se introduzca al entorno, conozca el mundo y se relacione con él, mediado por el padre”, finaliza la profesional.



