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Contrólate antes de salir a trotar

Cada persona tiene una realidad particular, pero lo ideal es que todos se evalúen con especialistas para no sufrir lesiones y para tener progresos positivos en el organismo.
En los últimos años se ha visto en el país un aumento considerable de personas que salen a trotar a las calles con el objetivo de ejercitarse, liberar tensiones, bajar de peso, tonificar sus músculos y verse bien para el verano. La dedicación por el trote se incrementa con la llegada del verano, es en esta época en donde se ve mayor cantidad de gente corriendo arduamente por las calles.
“Se ha generado un cambio cultural importante en relación a valorar la actividad física desde otra perspectiva, producto de que hoy ha dejado de ser sólo un elemento de rendimiento deportivo o de estética, sino que cumple un rol de prevención de salud. Se está comprendiendo que va de la mano con la calidad de vida”, afirma Jorge Cajigal, docente de la Escuela de Pedagogía en Educación Física de la Universidad Mayor.
El problema surge cuando son personas autodidactas las que practican esta actividad, “una persona que tenga acorde su edad cronológica con su edad biológica, 25 años por ejemplo, si se pone a entrenar no debiera tener mayor inconveniente. Pero cuando una persona sobrepasa los 45 o 50 años, sí o sí, antes de comenzar un programa de entrenamiento, debiera hacerse un chequeo médico”, agrega el experto.
Recomendaciones
El docente señala recomendaciones que debieran considerarse al momento de comenzar una actividad física como el trote, sobre todo cuando se es autodidacta:
Realizar un test de esfuerzo: se debe visitar a un cardiólogo para poder detectar situaciones que signifiquen una alerta para la persona.
Evaluarse con un traumatólogo: la persona que va a someterse a correr no debe olvidar que éste es un deporte de alto impacto. Para las personas sanas no tiene mayores inconvenientes, pero para las que estén más deterioradas, el alto impacto puede provocar lesiones que inhabiliten desde el punto de vista físico. De esta manera, se evitan lesiones a las rodillas, caderas y columna.
Asesorarse con alguien que sepa de entrenamiento: se ha convertido en una moda que la gente tome a la ligera el tema del entrenamiento y que se inventen los propios programas de ejercicios, sin respetar el principio de la progresividad.
Realizarse evaluaciones funcionales y corporales: una vez que se empieza a entrenar, las evaluaciones funcionales permiten ir ajustando las cargas de trabajo para que la persona pueda ir mejorando. En tanto, las evaluaciones corporales –que se realizan en base a un equipo llamado Bioimpedancia Eléctrica Bipolar, que emite corriente por varias partes del cuerpo– sirven para saber si la edad cronológica de la persona concuerda con su edad biológica.
Hidratación: se suele pensar que si se transpira más y si se entrena abrigado y se suda más se está quemando más grasa. Las personas confunden el sudor con la quema de grasa, pero al practicar deporte las personas deben vestirse apropiadamente e hidratarse constantemente.
Alimentación: lo ideal es que la persona que se somete a un programa de entrenamiento y se empieza a ejercitar, al mismo tiempo tenga la asesoría nutricional para que vayan las dos cosas de la mano.
Edad Biológica v/s Edad Cronológica
El docente de la Escuela de Pedagogía en Educación Física de la Universidad Mayor Jorge Cajigal, afirma que al momento de evaluarse si se tienen o no las condiciones para comenzar a trotar es necesario saber si la edad cronológica de la persona coincide con su edad biológica.
“Existen dos conceptos: la edad cronológica y la biológica. Una persona joven que nunca ha hecho actividad física, puede ser que a partir de los 25 años su cuerpo ya esté cayendo en un envejecimiento y deterioro prematuro. Si sumamos mala alimentación, consumo de tabaco, tenemos una persona con 25 años que ya está arruinada”, afirma Cajigal.
El experto añade que “si una persona se ha ocupado de tener una buena condición física, se ha alimentado bien, no consume tabaco y tiene una vida ordenada, pasan los años y esa persona puede seguir joven. Su edad biológica lo sigue acompañando todavía”.
Para tener claridad sobre el tema, el laboratorio de la Universidad Mayor cuenta con un Bioimpedancia Eléctrica Bipolar, equipo que hace una estimación del tejido adiposo de la persona, de su masa muscular y del contenido de agua. Con esos tres elementos la máquina da una estimación de la edad biológica del sujeto.
Este dispositivo emite corrientes por varias partes del cuerpo, específicamente, por cuatro segmentos corporales.
En la actualidad, “el equipo se está utilizando para investigación, pero a partir de marzo de 2010 se está pensando en usarlo en prestación de servicios”, afirma Cajigal.



