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Cirugía a corazón abierto en animales

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Los perros y gatos también pueden sufrir de problemas cardiacos, pero -a diferencia de los humanos que sufren de cardiopatías por conductas modificables- los animales suelen tener más problemas de origen congénito.

A pesar de que son pocos los dueños que se preocupan de la salud cardiovascular de sus mascotas, los animales pueden sufrir de problema severos, los que suelen darse por factores distintos a las que llevan a un ser humano a enfermar. “En los humanos las enfermedades se suelen asociar con conductas que son modificables. La principal cardiopatía de los seres humanos es la coronaria, es decir, el infarto. Los animales sufren poco de infartos, porque tienen una circulación en el corazón privilegiada. Ellos tienen problemas que normalmente se deben a su carga genética”, comenta el veterinario César Villalta, docente de la Universidad Mayor.

En este sentido, el veterinario argentino, Carlos Mucha, explica que “en cuanto a la alimentación, los perros no suelen tener problemas de colesterol o aterosclerosis como los humanos, sus problemas son básicamente de válvulas o de músculo”. El veterinario explica que -al tratarse de problemas genéticos- lo más importante es realizar chequeos periódicos con el veterinario.

“En razas pequeñas, a partir de los ocho a nueve años, es recomendable llevarlos a consulta para que lo ausculten y revisen. En animales de tamaño grande, como boxer o doberman, esto es sugerido desde los cinco a seis años”, señala el especialista.

No obstante, siempre es importante mantener a la mascota activa y en un peso saludable para evitar problemas: “Es vital que la mascota tenga buena alimentación, evitando comidas con muchas grasas y siempre en las cantidades adecuadas. Las comidas en general traen una tabla de cuánto es indicado darle”, indica el veterinario brasileño André Lacerda.

Cuándo preocuparse
Debido a una mayor predisposición genética, las razas de perros que pueden presentar más riesgo de problemas cardiovasculares son los boxer, doberman y pastor alemán, entre los animales más grandes; y los poodle, entre los más pequeños. Ellos tienen condiciones hereditarias en válvulas y corazón que hacen que, después de cierto tiempo, puedan desarrollar insuficiencias. Pese a esto, César Villalta explica que los dueños de perros no han tenido históricamente una especial preocupación por estos elementos, ya que se trataría de condiciones sobre las que se creía que poco se podía hacer.

Hoy, sin embargo, el escenario ha cambiado y la medicina veterinaria ha avanzado, dando paso a nuevos descubrimientos que podrían salvar la vida de una mascota enferma. “Antiguamente la medicina se orientaba sólo a la vacunación y desparasitación. Ahora que se sabe más sobre el organismo animal, surge la necesidad de contar con especialistas en el tema”, explica Villalta.

Los profesionales explican que lo más importante es siempre la prevención y la detección temprana de las enfermedades. El Dr. Mucha señala que los síntomas más comunes en un perro con problemas cardiacos son tos, cansancio, debilidad o desmayos. Asimismo, André Lacerda llama a poner atención si el perro ya no juega como antes, no salta o no corre. El adelgazamiento repentino también sería un síntoma importante. “La pérdida de peso, sobre todo muy rápida, indica que puede haber un problema cardiaco”, indica el Dr.Lacerda.

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