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Celulitis la más “odiada” del verano

La hinchazón intercelular líquida producida por esta patologia, desencadena una compresión y un freno (éstasis), de los vasos capilares linfáticos, venosos y arteriales. En consecuencia los tejidos y las células tendrán falta de aporte fisiológico del oxígeno y de los elementos nutritivos, y se autointoxicarán por falta del retorno de los desechos, toxinas y residuos de la combustión y del metabolismo de las células.
Los adipositos o lipositos están comprimidos y metabólicamente trastornados en sus intercambios, con el medio intersticial.
De estas perturbaciones resulta una HIPRERTROFIA reaccional de dichas células, lo que hace aumentar su carga en grasas y su volumen.
En resumen, el verdadero problema de la celulitis es la alteración y reacción de las células adiposas hipertrofiadas es el seno de un tejido conjuntivo, alterado y congestionado.
El freno circulatorio reaccional producido por la compresión que realiza la celulitis en el tejido conjuntivo, mantiene “un circulo vicioso” que empeora la celulitis.
En efecto por una parte se establecerá una especie de “auto-intoxicación” del tejido conjuntivo y, por otra, estarán dificultados el retorno venoso y linfático, así como la reabsorción del exceso del líquido intersticial. Estas alteraciones nos permiten entender la frecuente asociación de diversos trastornos circulatorios con la celulitis (edemas, dilataciones capilares, varicosidades, acrocianosis, pesadez, etc.).
Sandra Mazzeo James
Dermatocosmiatra, Pontebonita
http://www.pontebonita.cl



