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RODRIGO DÍAZ:“El baile en mi vida fue una casualidad”



Nos juntamos en su academia de baile, justo a la hora en que llegan los niños a ensayar sus coreografías. Las mismas que presentaron el domingo recién pasado en la Universidad Mayor y de las cuales Rodrigo Díaz es el anfitrión  principal. Un hombre que cuenta, llegó a bailar por casualidad como siempre fue muy hiperquinético y le gustaba participar en cuanta actividad hubiese en el colegio, entró a un curso de folclor para entretenerse. “Donde yo vivía
se formó un grupo folclórico y me quedé sin amigos para el fin de semana, así que obligadamente tuve que entrar al grupo y a los ensayos para poder jugar”, recuerda. “Al principio todo comenzó como un juego y después se transformó en una pasión, en lo que me gusta hacer ahora y volcar todas mis aptitudes artísticas”. Así desde los once años que baila y con el paso del tiempo se le fueron abriendo las puertas, hasta llegar a la televisión y ser parte de uno de
los programas juveniles más exitosos de la televisión chilena, Rojo Fama contra Fama.

¿Cómo llegaste a la televisión?
Empecé a hacer comerciales y trabajé en productoras y en agencias a los 14 años. Ya a los 16, entré al Venga Conmigo a bailar en la Generación 96. Me eliminaron y después me fui al Extra Jóvenes a unirme al grupo X. Todo fue una muy linda etapa en mi vida, donde me di cuenta que me gustaba la televisión, el espectáculo y todo eso. Luego
empecé a trabajar con coreógrafos hasta que se dio la oportunidad de entrar a Rojo, cuando ya estaba en la universidad. Pero no sabía que era un programa de competencia, y bueno, al final resultó ser y quedé.

¿Y cómo llegó esa oportunidad?
Una amiga me invitó, me dijo que estaban haciendo un casting para un programa juvenil, que competiría con Mekano,
que en ese tiempo pegaba muy fuerte. Yo me acuerdo que no veía mucha tele, estaba dedicado netamente a la universidad. Mi papá cuestionó bastante mi decisión. Pero bueno, al final acepté y enfrenté de lleno la competencia.

¿Cómo se vivió toda esa experiencia?
Fue un proceso bastante novedoso en mi vida. Significó mucha responsabilidad y agudeza para aprovechar bien el minuto.
Todo el mundo me decía que la televisión es algo pasajera, y aunque es así de alguna manera, tenía que materializar todo lo que estaba pasando, y bueno, la academia es una consecuencia de ello.

¿Tus papás siempre estuvieron de acuerdo con tu decisión?
Es que yo no soy sólo bailarín, también soy ingeniero, egresado de la escuela de  ingeniería en administración de negocios.
Nunca quise estudiar danza porque sentía que en este país no se tomaba al bailarín con respeto, y de alguna manera elegí
la ingeniería porque me encanta, tengo afinidad con los estudios y las matemáticas.

¿Cómo te tomas el cuento de la fama?
Súper relajado, porque de alguna manera yo ya había trabajado en televisión y ya sabía cómo era el cuento. Y aprendí mucho
de eso, porque cuando ya estaba en Rojo, la gente me conocía, y de lo único que me preocupaba, era de la televisión y no que la tele se aprovechara de mí. Me preocupé más de mi trabajo que de la fama.

¿Existía mucha rivalidad entre los competidores de Rojo?
Sí, obvio, o sea, estás en un programa de competencia y la televisión en sí es competitiva, así que imagínate, era mucho
más. Yo creo que sentir envidia es normal del ser humano, el problema es que cada ser humano las canaliza de otra forma. Entonces algunos la canalizan de una manera negativa y otros no. Otros se esfuerzan por ser mejores nomás, como fue lo que hice yo.

¿Viviste algún momento difícil?
Sí, al principio, cuando gané y me fui a Miami. Volví y de todos mis compañeros sentí cierto recelo. Pero es un proceso del
que uno tiene que aprender y sobre todo en este país, que cuando a la gente le va bien, siempre la tratan de tirar para abajo, éste es un país chaquetero y súper cahuinero. Pero mientras yo tenga claro eso y las cosas que quiero y lo que soy, los demás comentarios y las otras cosas destructivas, para afuera.

¿Cuáles fueron los mejores momentos que viviste en el programa?
Lejos cuando gané y cuando me empecé a presentar con mi academia, los primeros especiales. Todo un poco ligado a las cosas que me han sucedido en la vida, el programa siempre estuvo ahí. Durante los cinco años
que estuve en Rojo.

¿Cómo se vive el proceso de la despedida, cuando les anuncian que ya no continúan en el programa?
Al principio tenía sentimientos encontrados, y es algo que hemos conversado mucho con mis compañeros. Por
una parte sentía que habíamos entregado todo al programa. Y de alguna u otra manera el canal nos estaba sacando a todos
y no había ninguna oferta. Entonces bajo ese escenario, porque no me gustan las incertidumbres, me gustan las cosas claras,
preferí irme bien, agradecido y contento con el trabajo que había hecho y no estar marcando el paso en un programa por estar.

¿Volverías a trabajar en TV?
Me desilusioné de la televisión aunque a mí me gusta el trabajo en ella, es un medio bastante ingrato. Durante bastante tiempo
puse mucho corazón en el trabajo que hacía en televisión y hoy ya no es así. Hoy pongo más energía en cosas más estables
ya que este medio es muy inestable. Creo que si voy a estar en televisión, quiero hacer algo bueno y no hacer cualquier
tontera.

¿Qué opinas del programa Rojo ahora?
No lo he visto mucho, pero me da pena que se acabe un escenario tan importante como el de Rojo, único programa que
le da oportunidades a gente joven para mostrar sus talentos.


Proyectos

Rodrigo vio la necesidad de crear una escuela integral en Chile, luego de su viaje a Miami tras el premio de Rojo y una
conversación con Maitén Montenegro. “Quería formar una academia que fuera integral y fomentar más que la parte artística, el tema valórico y un rol social fuerte”, dice. En ese sentido, hasta ahora trabaja con la Teletón y con niños con síndrome de Down.

¿Qué tipo de danzas se imparte en la academia?
De todo. Hay integrales y yo soy profesor de zumba. Es un método para bajar de peso y tonificar el cuerpo, tú bailas y se te olvida que estás haciendo ejercicios, es muy saludable y sirve para todas las edades. Tú te metes en la coreografía y no te das cuenta que con un hip hop estás haciendo abdominales, que con una cumbia estás trabajando los músculos, por ejemplo. En su mayoría son ritmos latinos, desde reggaeton, cumbias, hasta flamenco.

¿Te gusta mucho hacer clases?
Sabes que en El Baile, que estuve con Sandra O `Ryan, que fue un desafío bastante grande, descubrí que tengo una pedagogía muy linda para enseñar, y me lo dijeron, que era muy buen pedagogo y profesor. Así que yo creo que eso
va porque me encanta transmitir mis conocimientos.

¿Qué proyectos vienen para ti ahora?
En televisión estoy negociando con un matinal. Que no puedo decir el nombre todavía pero también son cosas relacionadas con el baile. Y para mí, por ahora la prioridad es mi escuela y los negocios que estoy desarrollando en paralelo, como el vender cursos de prevención del estrés a empresas, a través de actividades corporales, que es el baile con el código Sence. Y me encanta, me gusta esto del trabajo de oficina de vez en cuando. Producir cosas y el estar fuera de la televisión lo he aprovechado, ya que desde que entré a Rojo no había parado.

¿Y ser papá?
(ríe). Ahh... es que ése es en el ámbito personal. Y lejos lo más importante que me ha ocurrido en toda la vida.

¿Y sientes que te has preparado de alguna manera?
Sí, tengo hermanos más chicos, la más pequeña tiene dos años y los mellizos seis, entonces soy súper guaguatero. Hace
mucho tiempo tenía la inquietud de ser papá y formar la familia, tener sobrinos y nietos. Muy esperados

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