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Niños en Chile: vivir en una cultura desbordada

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Producto de la gran cantidad de estímulos que ofrece la sociedad actual, los niños se han convertido en personas asertivas, observadoras, influyentes y críticas de su entorno. Son individuos con características propias, con participación y opinión definida (aún cuando no tengan todavía la madurez psicológica para tomar decisiones). Debido a esto los niños ya no son como antes: tienen más conflictos con la autoridad y siguen su propia voluntad, sobre todo cuando sus propios padres no se sienten capaces de poner límites.

 

Por otra parte, existe una tendencia a exagerar el concepto de maltrato infantil abarcando, por desconocimiento o temor de las personas, acciones sanas que permiten controlar a los menores, como un castigo que priva de una actividad favorita o un reto medido, pero serio. “Los niños están viviendo en una cultura absolutamente desbordada, es decir, sin contención. Por ende, tenemos a muchos menores que no conocen las normas y que están absolutamente carentes de límites”, indica Ana María Zlachevsky, directora de la Escuela de Sicología de la Universidad Mayor.


Seguros por fuera, tristes por dentro

Esta situación hace que los menores se sientan afligidos porque no cuentan con un adulto que actúe conciente de su rol. “Los padres están totalmente sobrepasados y últimamente hay mucha demanda de atención sicológica para niños que viven distintos tipos de angustia. Una de las razones es que los padres tratan de ser amigos de sus hijos, buena onda y no ponen reglas y límites claros. Eso hace que el niño se sienta inseguro, teniendo que tomar decisiones que no le competen. Les hablan y discuten con ellos como si estos fueran adultos. Si el niño no tiene un adulto responsable que lo dirija, se siente desprotegido y angustiado”, agrega la sicóloga.

 

Para que esto no suceda, Ana María Zlachevsky aconseja considerar las etapas de madurez y desarrollo del niño: no se le debe exigir a un menor muy pequeño algo que a su edad no pueda realizar, ni hacerlo tomar decisiones que sobrepasan su capacidad. “He escuchado a mamás preguntar a sus hijos si se quieren cambiar de colegio. Eso es un tremendo error: ese niño pequeño no sabe si se quiere cambiar o no de colegio. Muchas veces ni siquiera entiende por qué se lo están preguntando”, afirma la sicóloga.

 

La actualidad

El niño actual es observador y curioso, percibe todo lo que sucede en su entorno. Las noticias que nos impactan a nosotros, a ellos los afectan más, sobre todo las calamidades. “Atendí a una niñita que llegó muy angustiada a mi consulta. Su miedo era que vivíamos en Chile, un país muy violento en donde cualquiera puede entrar a la casa y asaltar a su papá y a su mamá. Ella decía: pueden matar a mi papá y a mi mamá como mataron a esa persona en las noticias, entonces qué voy a hacer yo, voy a tener que cuidar a mi hermano menor y yo no sé cuidar a mi hermano, yo no puedo manejar”, relata Zlachevsky.

 

Esto ocurre por el exceso de información sin filtro más la falta de explicación o contención de los padres frente a esos temas, los que incluso en vez de tranquilizar a los hijos diciendo que esas cosas no ocurren todos los días y que ellos están protegidos, comienzan a hablar frente a los niños sobre sus propios miedos.

 

La académica enfatiza en la necesidad de que los padres asuman su rol formador y de guía de los hijos. Los niños esperan que los “grandes” los orienten, guíen, calmen y muestren que el mundo no es ese lugar terrible que a veces tanto aterroriza a los pequeños.

 

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