Buscar

María Soledad Barría: “Los chilenos no necesitan que otros decidan por ellos”



Médico Nefróloga de profesión, María Soledad Barría no para en su oficina del tercer piso del Ministerio de Salud. Llega diariamente a las 08:30 y se va a las 21:00 horas. Viaja a regiones, va a inauguraciones de nuevos centros hospitalarios, se reúne con representantes de la salud y gestiona nuevos proyectos. La ministra tiene una energía admirable y toda una vida dedicada a la salud. Es amiga personal de la Presidenta Michelle Bachelet, militante del Partido Socialista y oriunda de Osorno.

Ha participado como docente de la Universidad de Santiago en postgrados de gestión de salud. Conduce investigaciones en temas de gestión hospitalaria y de redes, recursos humanos y género, especialmente para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pero su carrera como funcionaria de la salud culminó el 11 de marzo de 2006, al ser nombrada ministra de Salud.

Ministra, junto a Michelle Bachelet tienen una historia en común…
Compartimos esperanzas de cambio de la sociedad y luchamos por ideales similares. He tenido la suerte de compartir con la Presidenta etapas importantes, entre ellas ésta. Estudiamos ambas medicina en la Universidad de Chile y luego nos reencontramos en el Servicio de Salud Metropolitano Occidente, donde establecimos un vínculo de amistad. Es una tremenda oportunidad para hacer cosas. Estoy muy agradecida de poder trabajar por Chile y su gente en un ámbito tan importante como es la salud en el gobierno de la Presidenta Bachelet.

¿Recuerda su primer trabajo?
Uyyy sí. Cuando estudiaba antes de recibirme había un sistema que las urgencias las atendían los auxiliares técnicos y en el internado, que son los últimos años, yo trabajé en la urgencia del Hospital de Peñaflor.

¿Cuáles han sido los costos personales y los beneficios de estar en el cargo?
Es un desgaste personal importante, ya que no estamos acostumbrados a estar siempre a merced de las críticas y juicio público, que no molestarían si fueran bien intencionados, pero no es así. Y por otra parte, para mí es una tremenda oportunidad, hay un concepto de luchar por una sociedad más justa. Salud es una necesidad tan sentida para la gente. Se producen desigualdades tan importantes y poder trabajar para reestablecer los derechos de las personas, poder realizar grandes obras hospitalarias, para mí es vital. Cuando llegamos al Gobierno el auge cubría 25 enfermedades y ahora son 63.

¿Qué hace falta para que la Salud Pública en Chile mejore?
Yo creo que hay que replantearse cómo nos estamos tratando. El autoritarismo de muchos profesionales respecto de sus pacientes es grande, mucha gente se siente humillada. Esto es un problema cultural, de sociedad. Nuestra campaña de mejor trato y de humanización, traducido en “hospital amigo” ha tenido excelentes resultados y buena aceptación. En ese contexto, el régimen de visitas a los hospitales subió de 1 hora 2 veces a la semana a 6 horas diarias. Hay mucho por avanzar y hemos dado un gran paso. Todos los hospitales que se construirán ahora tendrán un máximo de tres camas por sala. Hay que preocuparse por las personas en serio. Y poner en el centro a la persona.

Sin duda que uno de los hechos más complicados fue la inauguración del Hospital de Curepto…
…. No sé si complicado, pero este hecho se tomó como un ícono y es lamentable porque se pone un problema real de gestión de no mantener en acción esas camas. Hubo problemas de la Dirección de Servicios. Cuando se inauguró el Hospital estaba lista la parte de hospitalización, pero no se fue capaz de mantener la hospitalización, ya que hubo situaciones que no se previeron. Cosas relacionadas con el ámbito de lo cotidiano, como la alimentación, por ejemplo. Lo lamentable es que la gente hoy percibe que lo único que estamos haciendo es “Curepto” cuando es sólo un episodio menor en relación a la gran inversión realizada: se han inaugurado 30 centros de salud familiar, 10 hospitales. El tema de la inauguración fallida fue un hecho desafortunado, pero hay tremendas obras que sí salieron adelante.  


¿Puede compatibilizar trabajo y familia?
Para mí el trabajo es muy importante desde el punto de vista del desarrollo personal, en la medida que te sientas más realizada le entregas mayor calidad a la familia. Tengo 30 años de matrimonio y 2 hijos profesionales; Paz (28) y Vicente (25). Me siento muy plena con mi vida, y eso se debe a que he tenido la oportunidad de realizar lo que más me apasiona, que es servir en la Salud Pública y generar mejores condiciones para las personas que más lo necesitan.

¿Le resulta difícil lidiar con los medios de comunicación?
He aprendido a no pelear, a no engancharme. Lamento que se enfatice en errores, se genera una exacerbación de los hechos poco afortunados, extraña vez se destacan los aciertos. Lo que me desespera un poco es cuando te sacan de contexto.

¿Podría definir un momento malo y otro  bueno de su gestión?
Lo malo es la desafortunada interpretación que se le dan a los hechos, para mí han sido momentos terribles; cuando nos enteramos del cambio de las guaguas en Talca, pese a que no fue de esta gestión; o el parto en el baño del Hospital San José. Lo bueno es ver cómo hemos ido aumentando las garantías del Plan Auge, la construcción de nuevos centros de salud y la implementación de equipamientos. Otro hecho valorable es la propagación del programa “Chile Crece Contigo”, el cual invita a los futuros padres, sobre todo jóvenes, al apego con sus futuros hijos, se hacen visitas guíadas al lugar donde va a nacer su bebé. Es un trabajo intersectorial realizado al entorno de las familias más vulnerables.

¿Qué le gusta hacer en sus ratos libres?
Los fines de semana aprovecho de compartir con mi marido e hijos y con la familia en general. Me gusta hacer vida familiar, tengo a mis padres vivos y seis hermanos muy unidos a quienes visito con regularidad. Me gusta ir al cine, también aprovecho de jardinear, es un hobby muy placentero, que me relaja y entretiene. Me fascinan los coihues y los quillayes.


Usted dejó de fumar hace tres años, ¿Fue muy difícil ese proceso?
Sí, empecé a fumar desde muy chica. Me costó tomar la decisión, pero dejé el cigarrillo por mis hijos. Mi hija e hijo también eran fumadores y fue un trabajo en equipo. Nos pusimos de acuerdo y fuimos al médico. Hay una preparación anterior de un mes aproximadamente; el deseo de fumar no se acumula, es decir, si yo tengo ganas de fumar ahora, no significa que en 10 minutos más tenga 10 veces más ganas. De repente me olvidaba y bajaba el impulso por fumar. El doctor nos recomendaba, siempre al sentir ganas, esperar unos minutos, entonces en ese intertanto te olvidabas del tema. Es todo un trabajo psicológico, ya que se debe observar la conducta que se tiene respecto al cigarrillo. Es una adicción, sin duda… hasta el momento no he recaído. Pero, con mucho esfuerzo y convicción  se puede dejar de fumar.

¿Ha sentido los beneficios de ser, ahora, una no-fumadora?
Me canso menos (risas) y el sistema respiratorio ha visto sus bondades, tengo menos tos. Yo fumaba más de una cajetilla diaria. Por eso estamos contentos con la nueva ley de tabacos. Fíjate que según estudios en los octavos básicos bajó de 27 a 20% de fumadores.



Datos

Comida: Restaurant “De Cangrejo a Conejo”. Avenida Italia 805, Providencia.
Página web: “Minsal y Onemi son páginas que visito bien seguido”.
Ropa: de Ministra uso la marca Privilege, en casa prefiero sólo jeans y sweater.
Literatura: “El último encuentro” de Sándor Márai, autor húngaro. “Es un escritor de novelas cortas con mucho contenido emocional, sabe describir con pasión las preocupaciones trascendentales del ser humano”.












Avisadores
RSS