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Julio Milostic: “El Señor de la Querencia me tiene superado”

Este avezado actor de teatro es muy exigente a la hora de evaluar su trabajo, pero dice estar feliz con el desempeño y éxito obtenido con la teleserie nocturna de TVN “El Señor de la Querencia”.
Para Julio Milostic hablar con los periodistas es un trámite. Llega raudo a TVN, saluda coqueto y aclara de inmediato que anda escaso de tiempo ya que, luego de interpretar al protagonista de la teleserie nocturna del canal estatal, José Luis Echenique, no ha parado de dar entrevistas. Reconoce sentirse agobiado por los medios, cosa que manifiesta con mucho humor y cuenta que ahora se está cuidando de los periodistas porque lo tienen un poco estresado, “pero entiendo que son necesarios y es parte del trabajo, aunque me ha tocado que a veces son muy insistentes”, cuenta. Reticente para hablar de su vida privada, Milostic se enfoca en contestar sobre el éxito de su polémico y comentado personaje.
¿Cómo te has sentido con el éxito del Señor de la Querencia, qué te ha parecido?
Para empezar súper contento, feliz con el resultado que superó absolutamente todas las expectativas. Personalmente, es muy importante para mí, porque es mi primer rol protagónico, entonces me tiene superado por todos lados el Señor de la Querencia. Y muy contento porque fue una pega intensa y además mi primer trabajo en TVN con un elenco de categoría, lo que me tiene feliz y en permanente estado de superación.
¿Que ha significado interpretar este personaje tan malo?
Ha sido brutal, porque superó los márgenes que yo tenía de un ser macabro. Es una gran responsabilidad hacer un personaje de esta categoría, ya que implica un desgaste, hay mucha emoción y agresividad contenida que explota de la manera más déspota. El nivel de agresividad y locura del personaje te lleva a un estado adrenalínico alto.
¿En la calle, que te dicen de tu actuación?
Mira, en la calle la gente ha sabido separar la ficción de la realidad, y siento, más allá de ser odiado y todas esas cosas, que la gente es súper cariñosa. Bromean un rato y después me felicitan, ha sido una muy buena experiencia con la gente en la calle.
¿En algún momento les afectó, a ustedes como elenco, las acciones legales que se querían tomar en contra de la teleserie por sus escenas tan fuertes?
La verdad es que algo escuché y cuando empezaba a leer las primeras líneas de los diarios, después los dejaba porque no es mi tema, no me interesaba mucho. Mi preocupación en lo esencial, es el trabajo artístico que hago y me preocupo de hacerlo bien, independiente de lo que se comente.
¿Ha sido un cambio trabajar para teleseries nocturna, hacia un público distinto?
Es entretenido hacer nocturno porque tienes mucho más permiso para hablar, hacer y mostrar cosas, que en la tarde están limitadas. Se te abren muchas posibilidades y tiene hartas ventajas. Indudablemente, me gustaría que fuera mucho más y yo creo que va para allá. Es una sensación de libertad muy grande hacer teleseries nocturnas. Y también son capítulos más reducidos, todo es más compacto, más vertiginoso y entretenido.
¿Sientes pudor en hacer escenas de sexo o desnudos?
Según como se muestren, uno tiene la posibilidad de decir que no. O bajar un poco la intensidad, pero creo que en “El Señor de la Querencia” se han logrado imágenes muy bonitas. Y pudor no tengo porque vengo del teatro así que me he acostumbrado, a no ser que sea una escena que no justifique un desnudo, ahí diría algo, oye sabes que esto no va, es gratuito. Pero, mientras no sea así está todo bien.
“Se hace arte en televisión cuando hay buenos guiones”
Julio Milostic dista mucho del personaje que representa en pantalla, de hablar pausado y reflexivo, cuenta que siempre quiso ser actor, de pequeño le gustaba hacer personajes y hacer de las suyas en Punta Arenas. A pesar, de que por un momento pensó en ser sicólogo e incluso periodista, pero no era su fuerte. “Empecé a los 10 años a hacer teatro y de ahí, nunca más paré. Participaba en todas las obras del colegio y al final me fui por este rumbo”, dice.
¿Cómo llegaste a la televisión?
Me fueron a ver directores de canal 13 a una obra de teatro donde actuaba y concretamos una cita con Cristián Galaz. Hice prueba de cámara, quedé pre-seleccionado y después seleccionado, seguí todo el conducto regular. Así fue.
¿Qué significó interpretar a Bernardo O´Higgins?
Uff. Cuando corté el teléfono salté de alegría y después, a los cinco minutos quedé en schok. Dije “en qué me metí”. Le tomé el peso tiempo después. Pero bien, me sentí muy bien, un enorme desafío y me la creí, me puse la camiseta, los zapatos , los bototos, la campera y me fui a mojar.
¿Y cómo te preparaste?
Como todo actor. Uno tiene sus ritos y métodos de trabajo, pero también estuve respaldado por un tremendo equipo de investigación, ellos tenían una especie de Biblia, donde había que sacar lo que te interesaba para el personaje que estabas construyendo. Porque claro, hay una parte histórica que todo el mundo sabe, pero también está la parte humana. Y ese perfil humano es el que hay que rescatar. No se trata de interpretar un personaje sólo con mis convicciones, también se debe escuchar la opinión del director. En ese sentido Ricardo Larraín fue un tremendo apoyo.
¿Quedaste contento con el resultado?
Quedé feliz con el resultado. Muy contento. Me gustó mucho, y es raro porque cuesta que me gusten las cosas que hago en la tele. Y O´Higgins me gustó mucho, la historia, por cómo estuvo dirigida, la sutileza con la que se trató. Un muy buen guión.
¿Y los comentarios que escuchaste, qué decían?
Fueron positivos. El personaje de O`Higgins fue un enorme desafío y una ventana para mostrar mi trabajo. La Quena Rencoret me vio en la serie Héroes, lo que fue una plataforma para interpretar a El Señor de la Querencia, posteriormente. Características como el dominio y manejo de las masas, la presencia, la actitud y el carácter, le servían para este personaje, que tenía en mente. Conversamos y resultó que sí. Estábamos en lo cierto.
¿Si no hubiese sido O´Higgins, cual otro personaje de la historia te hubiese gustado interpretar?
Absolutamente Manuel Rodríguez todo el rato. Más allá de lo que hizo Benjamín Vicuña, que me encantó. Él me hubiese gustado interpretar. Yo creo que todo aquel que tenga el corazón rojo, le hubiese gustado desentrañar ese personaje.
¿Haces teatro, cuéntame de eso?
Si ahora estoy con Alejandro Trejo. Había estado dos años y medio sin hacer teatro… pero entré en razón (risas). Imagínate que he estado 20 años haciendo teatro ininterrumpidamente, entonces llegó la hora de volver y me llamó Alejandro para una obra del Fondart y yo feliz, porque trabajar con él, que nos conocemos hace muchos años, es muy rico y volver de esa manera, mejor aún.
¿Para cuando sería eso?
Bueno, por ahora estamos ensayando y estrenaríamos a fines de agosto “César” de Héctor Sepúlveda.
¿Y sigues en TVN?
Sigo en el canal con las teleseries un largo rato más.
¿Cómo definirías el momento artístico que vives?
De crecimiento y disfrutando que al público le haya gustado la teleserie. Estoy aprendiendo de situaciones nuevas e impregnándome de experiencias. Siento que es importante disfrutar de momentos que antes no había vivido. Ahora para mí el teatro es fundamental, sigue en mis planes. Siento y agradezco haber sido parte de producciones con buenas tramas y acertados guiones, lo que te permite hacer arte en TV. Te puedo decir que en ese aspecto me encuentro bien, tranquilo y tratando de dejar de lado mi excesiva autocrítica.
DATOS
Lugar para descansar. Las torres del Paine, me gusta y se descansa mucho.
Libro. En especial, Ensayo Sobre la Ceguera, de José Saramago. Un libro que me dejó loco. Y bueno García Márquez todo el rato.
Música. Son tan amplios mis gustos musicales, pero en general soy un baladista. Me gusta cantar y escucho mucho a Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez, Pablo Milanes. Muy latino en verdad.


