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Juan Pablo Sáez: "Amo actuar y me encanta estar frente al público"

Al provisorio Teatro San Ginés de Bellavista ubicado en Mallinkrodt 108, mientras el original espera por la reconstrucción, llega Juan Pablo Sáez. Vestido formal y con un look completamente distinto al recordado Billy de la teleserie “Adrenalina” de Canal 13, justifica su tenida: “es que vengo de reuniones”, explica. Gestiones, que espera sirvan, para la pronta restauración de su ambicioso proyecto de vida.
Aquí nos habla de su trayectoria como actor y revive el trágico momento vivido, al ver su teatro destruido por las llamas. Y por el que no oculta, en ningún instante, un rostro compungido y preocupado. Pero, no tiene dudas de que saldrá adelante y verá nuevamente su teatro construido. A pesar de todo, está a full con el estreno de la obra “El bueno, el malo y el chico” y el reestreno de “Pijamas”.
¿Juan Pablo siempre quisiste ser actor?
Siempre, desde chico y ahora recopilando imágenes de mi niñez, sentía un goce muy alto cada vez que estaba frente a un público. Tenía ocho o nueve años de edad, cuando en el colegio ofrecían alguna instancia para disfrazarse yo era el primero en levantar la mano. Pero no me quedaba sólo en el disfraz, me creía el cuento y podría estar todo el día actuando el personaje.
¿Y cómo llegaste a la televisión?
Por accidente, yo hacía teatro alternativo y un guionista de televisión, muy famoso ahora, y un director de teleseries llegaron a ver una obra en la que yo actuaba. Se llamaba “Cinco Sur”, en el año 95. Fueron al camarín y hablaron conmigo, así como de película, y me dicen que al otro día tenía que ir al canal. Y ahí me ofrecieron “Adrenalina”, mi primer protagónico.
¿Qué recuerdos tienes de Billy de “Adrenalina” ?
Fue un personaje que permitió que mucha gente me conociera, que mi trabajo llegara a varios lugares. Pude recorrer Chile muchas veces animando eventos, después con mis obras de teatro lograba que hubiera interés para que las vieran. Entonces el Billy me ayudó mucho en ese sentido, pero es un personaje como muchos otros que he hecho.
¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?
Hay días en que la sala está vacía, días que llueve o que juega Chile con Brasil y hay que resistir, ésos son los días interesantes. Porque ahí se prueban los actores de verdad; dices ¿cuánta gente hay?, ¿actuamos o no? A veces hay la misma cantidad de actores que de público y lo hacemos igual nomás, por respeto a esas personas. Cuando uno ha pasado por esas situaciones es heavy, pero también he estado frente a seis mil personas con el mismo respeto y con la misma energía, e incluso más energía que cuando hay poca, porque necesitas que no te descuelguen. Pero bueno, es un sacrificio muy maravilloso.
“San Ginés, el santo patrono de los actores y bailarines”
Siempre supo que tenía habilidades para producir y siempre tuvo las ganas de crear un lugar propio donde realizar sus obras. Y hace un tiempo, tuvo la ocurrencia de armar un teatro y se asoció con su padre. “Después invite a mi hermana, a mi hijo, después a mi otra hermana. Es una empresa familiar y muy bien, tienen muchas virtudes las empresas familiares, de hecho los grandes grupos económicos de este país son originalmente familiares”, dice el actor.
¿De dónde surge el nombre del teatro?
San Ginés es el santo patrono de los actores y bailarines. Él era un actor romano del año 300 dC que actuaba y se burlaba bastante de los cristianos y los parodiaba, y un día como le pasa a los santos, se le apareció un ángel y le dijo algo así como Dios te entregó un talento increíble para que hagas algo mejor de lo que haces ahora y para que comuniques la palabra de Dios. Y desde ese momento empezó a hacer teatro evangelista. Y los romanos lo empezaron a perseguir porque estaba prohibido. Tres años después lo atraparon y le dieron la oportunidad de que se arrepintiera, pero su fe era tan grande, que no quiso y fue torturado y posteriormente decapitado.
¿El teatro de La Florida es lo mismo, funcionaban igual?
Inicialmente este proyecto tiene que ver con derribar las barreras para que la gente pueda ver teatro. Y una de esas barreras era la geográfica; hay gente que decía que quería ver una obra pero les quedaba muy lejos ir a Bellavista. Por lo tanto, nosotros revertimos eso y fuimos nosotros con la obra donde la gente está. Y un día dijimos establezcámonos en un lugar y abrimos una sala en el Mall Plaza Vespucio. Teatro San Ginés La Florida.
¿Las obras rotan de un teatro a otro?
Nuestras obras, antes del incendio, hacían un circuito. Estaban un tiempo en Bellavista para el estreno a la prensa y luego se pasaban a la sala de La Florida. Y así luego por regiones. O también podría partir en La Florida y venirse después a Bellavista. Ahora, después del incendio en Bellavista abrimos una sala provisoria que todavía es muy pequeñita, caben sólo como 100 personas, por lo tanto las obras con escenografías y producciones más grandes tenemos que presentarlas sólo en La Florida.
“Vamos a reconstruir”
Instintivamente esa era la respuesta que Juan Pablo daba a la prensa minutos posteriores al incendio de su teatro. “Quizás, si hubiésemos pensado mucho qué hacer, a lo mejor el camino hubiese sido decir: no nos da el cuero para continuar, vamos a parar”, explica.
¿Cómo fue el día del incendio?
Estaba trabajando como cualquier día normal, y justo estaba llamando a profesores que me faltaban para contratar para las escuelas de teatro y de repente sentí el grito de un técnico que decía que se estaba quemando la sala. Y de ahí, bueno, todo lo que la gente ya conoce, que se empezó a quemar y prendió todo muy rápido y terminó por consumir y arrasar con el 95% de todo lo que había.
¿Cómo viviste la experiencia de salvar a tu padre?
Pregunté dónde está y me dijeron que aún estaba adentro, miré y había demasiado humo, fuego, polvo y cenizas. Pero no pensé un segundo y fui a buscarlo nomás. Tengo una relación muy estrecha con mi papá así que no me lo podía haber planteado de otra manera. Por suerte logramos escapar, porque vimos bien cerca la muerte en realidad.
¿Qué sentiste en esos momentos?
Es una desesperación tremenda... tuve la sensación de que nos podíamos morir realmente. Sentí una gran impotencia porque yo soy de tener muchos proyectos, entonces sentí que no me podían sacar de la cancha tan rápido.
¿Cómo se vino todo después de la tragedia?
No nos dimos demasiado tiempo para pensar y mi respuesta instintiva e inmediata fue: vamos a reconstruir. Ahora si lo hubiesemos pensado racionalmente, claro, la verdad es que la respuesta lógica es: no tenemos los medios para reconstruir.
El camino de las artes en Chile, cómo me imagino en varios otros países, es difícil. Se requiere de mucho tiempo de producción, tiempos de inversión, trabajo, disciplina y constancia.
¿Y cómo harán la reconstrucción, de dónde saldrán los fondos?
Una de las vías de financiamiento que necesitamos que resulte es el Fondart. En una de sus líneas de apoyo a la cultura, hay una que se llama infraestructura bicentenario que financia una parte de proyectos como el nuestro, de espacio para la cultura. Otra de las vías de financiamiento es la empresa privada, las marcas auspiciadoras que han estado con nosotros este último tiempo que esperamos apoyen para financiar una parte del proyecto.
Y claro, la otra es que la compañía de seguros, en este caso, BCI Seguros, que es una empresa seria y responsable, nos responda con la póliza.
¿Sentiste el apoyo de los actores?
Me he sentido bien acompañado por los colegas que han manifestado aprecio y cariño, no sólo por el proyecto sino que, por la familia. Hay gente con la que hemos trabajado por años y hay una relación que va más allá de la laboral. Y he sentido una energía bastante saludable y solidaria, y claro a veces necesitamos un poco más que una palmada en la espalda.
¿Se viene algún evento a beneficio?
Sí, hay algunos actores que nos van a colaborar en un evento que realizaremos el viernes 6 de junio en el Arena Santiago. Habrán bandas de música como Saiko, Difuntos Correa, Sinergia, Kike Neira. Y algunos actores que animarán y presentarán a las bandas, como Jorge Zabaleta, Paz Bascuñán, Cristián Riquelme, Francisca Merino. Las entradas cuestan cuatro mil pesos y la más cara ocho. Además habrá humor con Natalia Cuevas, Memo Bunke y el Charola Pizarro. Y otra gente que se ha ido sumando, voluntariamente, como la Marlen Olivarí, no sé, un montón de gente. Porque ahora necesitamos que el público vaya, porque que si logramos llenar el Arena reconstruiremos una sala del teatro.


