Buscar

Bicicleta



La tradicional y legendaria bicicleta es sin duda una de las actividades físicas que están más al alcance de todos. Este tipo de deporte, además de ser una de las mejores distracciones, estimula el trabajo de las extremidades inferiores del cuerpo (piernas y caderas), pero sin dejar de lado las extremidades superiores. Además, mejora la ventilación pulmonar, ayudando así a una mejor circulación sanguínea.

Según estudios internacionales, andar en bicicleta reduce el riesgo de infarto en más de 50%, disminuye el colesterol negativo y aumenta el bueno.

El ciclismo en todos sus niveles beneficia principalmente al corazón, aumentando la capacidad cardiovascular: fortalece tanto al músculo cardiaco como a las arterias y venas. Ayuda de paso al control del peso, favorece el desarrollo muscular y mantiene su tonicidad.

Según Fernando Yáñez, cardiólogo de la Universidad Católica, “uno de los principales beneficios que reporta andar en bicicleta se da a nivel cardiovascular, ya que disminuye la morbilidad y mortalidad por causas cardiacas. Además, baja la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos, así como la resistencia a la insulina. Junto con eso, tiene efectos favorables en el estado de ánimo y en el sistema muscular y esquelético”.

A competir
Sin embargo, una cosa es pasear y ejercitar en bicicleta y otra muy distinta es competir, por lo que si quieres ingresar a alguna comptencia debes tomar ciertas precauciones.
Según Jaime Hinzpeter, traumatólogo especialista en deporte, “todo atleta que se ve enfrentado a este tipo de competencia, especialmente si es de varios kilómetros, debiera haber sido previamente evaluado por un grupo multidisciplinado de profesionales. También debe existir entrenamiento previo, para conocer las limitaciones de cada uno”. El médico agrega que es recomendable realizar ejercicios en forma previa a la competencia, los que deben incluir preactivación y elongaciones suaves para evitar problemas mayores.

Cuidado con la hidratación
El agua, que es el 55% a 66% del peso corporal total y se distribuye por todos los tejidos, desempeña funciones esenciales: constituye el medio en el que se diluyen los líquidos corporales, transporta nutrientes a las células y se lleva los desechos que éstas producen; ayuda a la digestión al diluir los nutrientes y contribuye a regular la temperatura corporal mediante la evaporación por la piel.

Según Alejandra Alarcón, nutricionista del Centro de Tratamiento de la Obesidad de la Universidad Católica, la clave es mantener una adecuada hidratación bebiendo dos litros de agua.  El agua es la única bebida imprescindible y la que mejor calma la sed. Ahora, si se suda mucho o se pierde líquido en gran cantidad, no basta con beber agua. Para la experta, las bebidas isotónicas son una opción, porque su composición está pensada para reponer fácilmente las sales minerales perdidas, dado que -además de agua- contienen cantidades variables de sal, potasio, magnesio y calcio, entre otros componentes.
Avisadores
RSS