Buscar

"NO QUIERO MORIR"


Por más creyente que sea una persona, por más que acepte la muerte como un bien, el instinto de conservación impele a la vida.
Funciona siempre y hasta £ltimo minuto.
Por eso, al acercarse el final, el ser humano siente una profunda angustia y quiere prolongar la vida por más deteriorado que esté. Algunos piden que los desconecten de las máquinas que los mantienen vivos, "porque no quiero saber más de nada", pero al sentir la muerte próxima, se arrepienten.
Esta programación vital es filogenética, viene con todos los seres humanos.
Por eso todos, en determinado momento, vamos a implorar un "­quiero vivir!", pero, en la medida en que se acepte el temor a lo desconocido, se aceptará en paz el final de la vida.
Es una crisis normal que, una vez superada, trae consigo una tranquilidad profunda.

El organismo es tan sabio que el máximo dolor produce endorfinas. Morfinas naturales para que nuestro ser biológico pueda sentirse en calma.
Eso si se trata de un enfermo terminal. Ante un accidente inesperado que nos pone frente a la muerte, sobreviene la inconsciencia. El temor desvanece o lleva a la máxima alteración, el coma.

Por cualquier causa, dejar este mundo es un trance difícil.
Tanto que muchos esperan que llegue ese hijo o amigo que está lejos antes de expirar porque, por alg£n motivo, es muy importante despedirse de esa determinada persona.
La elaboración psicológica de la muerte es la misma que ante todo lo desconocido. Frente a lo que no se sabe cómo es... se proyectan los fantasmas inconscientes.
De ahí deriva la importancia de hablar del tema, de saber que inevitablemente va a llegar y que va a venir acompañada de angustia.

Enfrentarla con sabiduría será más fácil si el moribundo hace un balance de su proyecto vital, si comprende que formamos parte de algo más trascendente que el ser biológico..., que obviamente tiene que fallecer.

Sólo los jóvenes no tienen por qué vivenciarlo de este modo. Están empezando.
Aceptar la muerte no significa que llegado el momento no se tenga angustia ni se haga presente el instinto de conservación, pero estaremos viviendo algo desconocido... con un poco menos de desconocimiento.
GIORGIO AGOSTINI,
DOCTOR EN PSICOLOGÓA.

Avisadores


RSS