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COLUMNA DE EDUCACIÓN / Conversar con los hijos: una instancia de aprendizaje

 Los adultos estamos sumidos en un ritmo acelerado, el que a veces nada tiene que ver con el de los niños. Puede que éstos sean inquietos y estén en permanente movimiento, pero si hay algo que necesitan es la existencia de un espacio en su familia para conversar, contar sus vivencias, pues aún a su corta edad tienen mucho que decir y aportar.

Por Paula Cruz, rectora colegio Juanita de Los Andes y Padre Hurtado

 



Y ¿Qué hacemos los padres para dar respuesta a esta inquietud, muchas veces desconocida? ¿Somos capaces de crear un espacio propicio y oportuno para conversar con los niños? ¿Con qué frecuencia nos preocupamos del tema? ¿Nos damos verdaderamente el tiempo suficiente para una buena conversación, o estamos pensando en nuestras tareas de mañana?

Aprende a escuchar

Es importante tener en consideración que una conversación con los niños es una excelente instancia de aprendizaje y abre espacios interesantes para ampliar su conocimiento acerca del mundo y de las diferentes realidades. Podemos comenzar por cosas tan cotidianas como tener un momento al día, por ejemplo la hora de comida o del almuerzo, para que ellos puedan comunicar su mundo interior, sus sueños e inquietudes. La clave para esto es aprenderlos a escuchar. Es considerar todas sus descripciones y darles la confianza necesaria para que ellos sepan que sus temas son de nuestro interés y que serán guardados cuidadosamente en el seno de la familia. Asimismo, debemos desarrollar la paciencia para darle la palabra a cada uno, así como la tolerancia suficiente para aceptar sus ideas, las cuales pueden ser diferentes a la nuestras, respetando su mundo, sin pretender ajustarlo a nuestro esquema. Si confiamos más en su proceso y los orientamos, les podremos entregar seguridad en si mismos.

Durante la conversación es importante que los padres formulemos preguntas que vayan desarrollando su pensamiento y formando su opinión. Es así como podemos preguntarles ¿Cómo describirías la situación? ¿Qué hubiera pasado si….? ¿Qué consecuencias puede tener la situación descrita?

Se puede partir de temas cotidianos simples como ¿Cómo te fue en el colegio hoy? ¿Qué cosa nueva aprendiste? Y así se pueden relacionar hechos hasta llegar a tópicos de actualidad. Desde esta perspectiva, los invito a crear esos momentos para compartir e intercambiar ideas, sin apuros, creando confianza en una atmósfera positiva y armónica.

 

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